Robotech – Operaciones Encubiertas

Robotech: Operaciones Encubiertas (originalmente publicada como *Robotech: Covert Ops* por el sello Wildstorm de DC Comics en 2003) representa una de las expansiones narrativas más interesantes y maduras dentro del canon de la Primera Guerra de Robotech. Escrita por Jay Faerber y con el arte detallado de Carlos Magno, esta miniserie se aleja de los tropos habituales de la "space opera" romántica para adentrarse en el género del thriller militar y el espionaje táctico.

La historia se sitúa cronológicamente durante el largo y penoso viaje de regreso del SDF-1 desde los confines del sistema solar hacia la Tierra, tras el salto hiperespacial accidental que dejó a la fortaleza y a la ciudad de Macross varadas cerca de Plutón. Mientras la serie animada original se centraba en las proezas de pilotos como Rick Hunter o el triángulo amoroso entre los protagonistas, *Operaciones Encubiertas* pone el foco en las sombras de la gigantesca nave, explorando los conflictos que ocurren lejos de las cámaras de televisión y los desfiles militares.

La premisa central gira en torno a la creación de una unidad de élite de la RDF (Robotech Defense Force) dedicada exclusivamente a misiones de inteligencia, sabotaje y contrainteligencia. La narrativa establece que, en una ciudad de 70,000 civiles confinada dentro de una nave de guerra, las amenazas no solo provienen del exterior en forma de flotas Zentraedi, sino también del interior. El guion de Faerber explora la paranoia de la infiltración: la posibilidad de que espías Zentraedi —micronizados para pasar por humanos— se hayan infiltrado entre la población civil para sabotear los sistemas críticos del SDF-1 o asesinar a los altos mandos.

El protagonista de esta historia es el teniente Jack Archer, un personaje que los seguidores de la franquicia reconocerán por el videojuego *Robotech: Battlecry*, pero que aquí recibe un tratamiento mucho más profundo y matizado. Archer no es el típico héroe impetuoso; es un profesional que entiende que la guerra se gana tanto con información como con potencia de fuego. A través de sus ojos, el lector descubre las "operaciones negras" necesarias para mantener la estabilidad de la fortaleza.

El tono del cómic es notablemente más crudo que el de la serie de televisión de los años 80. Se enfoca en la logística del combate urbano dentro de la propia estructura del SDF-1 y en la presión psicológica de los soldados que deben realizar el "trabajo sucio". Las misiones descritas incluyen la recuperación de tecnología robotech robada, la neutralización de células de insurgencia y la protección de secretos militares que el Capitán Gloval prefiere mantener ocultos de la opinión pública para evitar el pánico masivo.

Visualmente, Carlos Magno realiza un trabajo excepcional al capturar la escala industrial y claustrofóbica del SDF-1. Su diseño de los Veritechs y de los Destroids se aleja de la estética limpia del anime para ofrecer un aspecto más desgastado, mecánico y funcional, acorde con el tono de la historia. El arte refuerza la sensación de que estos vehículos son herramientas de guerra complejas y peligrosas, no solo juguetes tecnológicos.

*Robotech: Operaciones Encubiertas* funciona como una pieza de tejido conectivo que llena los huecos logísticos de la saga Macross. Responde a preguntas sobre cómo se mantenía el orden en una ciudad sitiada y cómo la RDF lidiaba con las amenazas asimétricas. Es una lectura esencial para el coleccionista que busca una visión más técnica y estratégica del universo Robotech, ofreciendo una perspectiva donde la victoria no depende de una canción o de un duelo de ases en el espacio, sino de la eficacia de aquellos que operan en la oscuridad para que la humanidad tenga un mañana.

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