Robotech II: Los Centinelas representa uno de los capítulos más fascinantes y complejos en la historia de la narrativa transmedia del cómic estadounidense. Concebida originalmente como la secuela animada de la legendaria serie de 1985, la cancelación del proyecto televisivo tras producirse apenas tres episodios dejó un vacío argumental que fue llenado, con una ambición sin precedentes, por el formato impreso. Esta obra no es solo una continuación; es el puente arquitectónico que intenta unificar las tres eras inconexas de la saga original (Macross, Maestros de la Robotecnia y Nueva Generación) en un tapiz coherente y expansivo.
La trama se sitúa cronológicamente tras el final de la Primera Guerra de la Robotecnia. La Tierra, devastada tras el ataque de la flota de Dolza, se encuentra en un precario proceso de reconstrucción. Sin embargo, la paz es una ilusión. Los líderes de la recién formada Fuerza Expedicionaria de Robotech (REF) llegan a una conclusión inevitable: para asegurar la supervivencia de la humanidad, no pueden esperar a que el próximo enemigo llegue a su puerta. Deben tomar la iniciativa y viajar al planeta Tirol, el hogar de los Maestros de la Robotecnia, para entablar un diálogo diplomático o, en su defecto, neutralizar la amenaza en su origen.
El núcleo narrativo del cómic sigue el viaje de la SDF-3, la nave insignia de la expedición, comandada por figuras icónicas como el Almirante Rick Hunter y la Capitana Lisa Hayes. Lo que comienza como una misión de reconocimiento y diplomacia se transforma rápidamente en una odisea de liberación a escala galáctica. Al llegar al sistema estelar de Valivarre, los protagonistas descubren que el imperio de los Maestros de la Robotecnia ha colapsado, y que sus mundos han sido subyugados por una facción extremista de los Invid, liderada por el despiadado Regente.
Es en este escenario donde el cómic introduce el concepto que da título a la obra: Los Centinelas. Se trata de una coalición heterogénea de razas alienígenas —los Karbarrans, los Praxians, los Garudans, los Haydonites y los Spherisians— cuyos planetas han sido esclavizados por las fuerzas del Regente Invid. La REF se ve obligada a forjar una alianza sin precedentes con estos seres extraños, uniendo tecnología humana y alienígena para formar una resistencia capaz de liberar cada uno de los mundos ocupados.
A diferencia de la serie original, que se centraba en la defensa desesperada de un solo planeta, *Los Centinelas* expande el horizonte hacia la política intergaláctica y la exploración de la metafísica de la Protocultura. El cómic profundiza en la psicología de sus personajes veteranos, mostrando la transición de Rick Hunter de un piloto impulsivo a un líder militar cargado de responsabilidades políticas. Al mismo tiempo, introduce a una nueva generación de personajes, como Jack Baker y Karen Penn, quienes aportan la perspectiva de aquellos que crecieron a la sombra de los héroes de la Gran Guerra.
Visualmente, el cómic se aleja de la estética puramente técnica del anime de los 80 para adoptar un estilo más detallado y sombrío, acorde con la madurez de su guion. La narrativa se estructura a través de una serie de campañas militares en diversos ecosistemas planetarios, cada uno con sus propios desafíos biológicos y estratégicos. La obra explora temas como el colonialismo, el sacrificio personal en pos de una causa mayor y las consecuencias éticas de utilizar una fuente de energía que es, en esencia, la fuerza vital de la galaxia.
*Robotech II: Los Centinelas* es, en definitiva, la crónica de una liberación. Es la historia de cómo la humanidad dejó de ser una especie sitiada para convertirse en un actor fundamental en el equilibrio de poder del universo. Para el lector, este cómic es la pieza del rompecabezas que explica por qué la SDF-3 estuvo ausente durante décadas y qué fue lo que realmente sucedió en las estrellas mientras la Tierra enfrentaba sus horas más oscuras. Es una epopeya de ciencia ficción militar que redefine el legado de la Robotecnia.