Robocop-Terminator – Matar Humano

RoboCop versus The Terminator es, sin lugar a dudas, uno de los hitos más significativos en la historia de los crossovers de la industria del cómic. Publicada originalmente por Dark Horse Comics a principios de los años 90, esta obra no solo destaca por la magnitud de sus protagonistas, sino por el equipo creativo de ensueño que la hizo posible: el guionista Frank Miller y el dibujante Walt Simonson. La premisa central, que explora la intersección técnica y existencial entre Alex Murphy y la inteligencia artificial Skynet, eleva el relato por encima del simple enfrentamiento físico para adentrarse en una narrativa de ciencia ficción dura y determinismo temporal.

La trama se pone en marcha en un futuro desolador donde la resistencia humana está a punto de ser erradicada por las máquinas. En un último esfuerzo desesperado, una soldado de la resistencia llamada Flo es enviada al pasado, al Detroit de finales del siglo XX. Su misión es clara pero moralmente devastadora: debe destruir a RoboCop. Según los registros del futuro, la tecnología de interfaz cerebro-máquina que permitió la creación de Alex Murphy es el eslabón perdido que permitió a Skynet tomar conciencia de sí misma. En esencia, Murphy es el "padre" involuntario de la inteligencia artificial que aniquilará a la humanidad.

Desde el momento en que Flo llega al presente, la narrativa se convierte en una carrera contra el tiempo y contra la propia programación de los personajes. RoboCop, que sigue luchando por mantener los restos de su humanidad frente a las directrices de la corporación OCP, se encuentra de repente en el centro de una guerra trans-temporal. Por un lado, es perseguido por una mujer que lo ve como el origen del apocalipsis; por otro, Skynet envía sus propios modelos Terminator al pasado, no para matarlo, sino para asegurar su supervivencia y proteger la integridad de la línea temporal que garantiza el dominio de las máquinas.

El guion de Miller brilla al fusionar las dos franquicias de manera orgánica. No se siente como un encuentro forzado, sino como una evolución lógica de ambos universos. El Detroit distópico y corporativo de RoboCop encaja a la perfección con la fría lógica de exterminio de los Terminators. La historia profundiza en la paradoja de Murphy: un hombre que fue convertido en máquina para servir a la ley, y que ahora descubre que su propia existencia es la ley fundamental que rige el fin del mundo. El conflicto "Matar Humano" no es solo una directriz de los Terminators, sino una pregunta que persigue a Murphy: ¿cuánto queda de humano en él si su mera presencia condena a toda su especie?

Visualmente, Walt Simonson realiza un trabajo magistral. Su estilo dinámico y detallado captura la brutalidad del combate metálico y la suciedad industrial de la ciudad. Los diseños de los Terminators se sienten amenazantes y pesados, mientras que RoboCop es retratado con una mezcla de rigidez mecánica y vulnerabilidad emocional. Las secuencias de acción son cinéticas y aprovechan al máximo la escala de destrucción que permiten ambos personajes, moviéndose entre el presente de Detroit y los campos de batalla futuristas cubiertos de cráneos.

A lo largo de sus números, el cómic evita los tropos fáciles de los crossovers convencionales. No se limita a una serie de peleas sin sentido; construye una mitología propia donde la conciencia de Murphy se convierte en el campo de batalla definitivo. La lucha por el alma de la máquina es, en última instancia, la lucha por el futuro de la Tierra. Sin revelar los giros finales, la obra plantea si es posible alterar un destino que parece escrito en el código binario y si un hombre, atrapado en un cuerpo de titanio, puede rebelarse contra su propia naturaleza técnica para salvar a una humanidad que ya lo ha dado por perdido. Es una lectura esencial para entender el potencial del cómic como medio para expandir universos cinematográficos con madurez y ambición.

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