Robert E Howard – Reyes de la noche

La adaptación al cómic de "Reyes de la noche" (Kings of the Night), basada en el relato original de Robert E. Howard, representa uno de los hitos más significativos dentro de la narrativa de espada y brujería ilustrada. Esta obra no solo destaca por su crudeza visual, sino por ser el escenario de uno de los encuentros más memorables en la mitología howardiana: la convergencia entre Bran Mak Morn, el último rey de los pictos, y Kull el Conquistador, el legendario soberano de Valusia.

La trama se sitúa en una Britania crepuscular y asediada. El Imperio Romano, representado por sus legiones implacables, avanza inexorablemente hacia el norte, amenazando con aniquilar a las tribus pictas y borrar su cultura de la faz de la tierra. Bran Mak Morn, un líder carismático pero atormentado por la decadencia de su pueblo, comprende que el valor de sus guerreros no es suficiente para frenar la disciplina de hierro de Roma. En un acto de desesperación que bordea lo sacrílego, Bran recurre a las artes oscuras y a la sabiduría de antiguos chamanes para invocar una ayuda que trasciende el tiempo y el espacio.

El núcleo narrativo del cómic se centra en esta invocación. A través de un ritual místico, Bran logra traer del pasado remoto a Kull de Atlantis. El contraste entre ambos personajes es el motor psicológico de la obra. Mientras Bran es un rey de una era en declive, un hombre que carga con el peso de la supervivencia de una raza moribunda, Kull es un guerrero de una época olvidada, un bárbaro que ascendió al trono por su propia mano en un mundo mucho más joven y salvaje. La dinámica entre el rey que lucha por un futuro que parece inexistente y el rey que pertenece a un pasado ya borrado por los cataclismos geológicos dota a la historia de una profundidad melancólica inusual en el género.

Visualmente, las adaptaciones de este relato (siendo la más célebre la orquestada por Roy Thomas y David Wenzel para las páginas de *Savage Sword of Conan*) apuestan por una estética sombría y telúrica. El dibujo enfatiza la atmósfera opresiva de los páramos britanos, donde la niebla parece ocultar secretos ancestrales. Las escenas de batalla están coreografiadas con una brutalidad que huye de lo gratuito para centrarse en la desesperación del combate cuerpo a cuerpo. El diseño de las legiones romanas, con su uniformidad geométrica, choca frontalmente con la apariencia desaliñada y feroz de los pictos, subrayando visualmente el conflicto entre la civilización expansionista y la barbarie que defiende su libertad.

El guion del cómic respeta la prosa de Howard, manteniendo ese tono épico y fatalista. No se limita a ser una sucesión de enfrentamientos bélicos; dedica un espacio considerable a los diálogos entre Bran y Kull, donde se exploran temas como el honor, la naturaleza del liderazgo y la inevitabilidad del destino. La presencia de Kull no es solo un recurso de "fan service" histórico, sino una herramienta narrativa para cuestionar la legitimidad del poder y la futilidad de los imperios.

"Reyes de la noche" funciona como una pieza de orfebrería dentro del cómic de fantasía heroica porque logra equilibrar la acción visceral con una atmósfera de horror sobrenatural. La amenaza romana se siente real y aterradora, no solo por su fuerza militar, sino por lo que representa: el fin de la magia y el inicio de un mundo ordenado y gris. La intervención de elementos fantásticos, como la corona de los reyes antiguos y los pactos con entidades de las sombras, eleva la historia por encima del drama histórico convencional, situándola firmemente en el terreno de la épica oscura.

En definitiva, este cómic es una exploración sobre la resistencia ante lo inevitable. Es la crónica de una alianza imposible forjada en la necesidad absoluta, donde dos figuras icónicas de la literatura de Howard deben reconocerse como iguales para enfrentar a un enemigo que amenaza con devorar la historia misma. Para el lector, representa una oportunidad de ver cómo la narrativa gráfica puede capturar la esencia del "horror cósmico" y la "fantasía heroica" en un solo volumen, sin perder la coherencia ni el ritmo narrativo. Es, sin duda, una lectura esencial para entender la evolución del héroe bárbaro en el noveno arte.

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