Riptide, la obra escrita por Scott Woodward e ilustrada por Ferris Peidro, se presenta como una de las propuestas más crudas y viscerales dentro del género de supervivencia y catástrofes naturales en el cómic independiente. Publicada originalmente por Red 5 Comics y llegada al público hispanohablante gracias a la meticulosa labor de traducción y maquetación de Floyd Wayne y W D, esta miniserie de cuatro números se aleja de los clichés del cine de desastres de Hollywood para ofrecer una visión mucho más íntima, aterradora y humanista de lo que significaría el fin de la civilización tal como la conocemos.
La premisa de Riptide parte de un evento astronómico inevitable: el acercamiento del asteroide 1997-XF11 a la Tierra. Sin embargo, a diferencia de otras narrativas donde el conflicto principal es el impacto directo, Woodward decide explorar una posibilidad científica igualmente devastadora. El asteroide no golpea el planeta, pero pasa lo suficientemente cerca como para que su fuerza gravitatoria interactúe con la de la Tierra, provocando un desplazamiento masivo de las masas de agua. El resultado no es una explosión de fuego, sino una serie de megatsunamis que barren las costas de todo el mundo, sumergiendo ciudades enteras bajo cientos de metros de agua en cuestión de minutos.
La historia se centra en Hannah, una joven que se encuentra a bordo de un crucero cuando el desastre golpea. Este escenario no es casual; el barco se convierte en un microcosmos de la sociedad, un espacio cerrado donde las jerarquías se disuelven y la verdadera naturaleza humana sale a flote ante la desesperación. La narrativa no pierde el tiempo en explicaciones científicas farragosas ni en escenas de salas de guerra gubernamentales; el enfoque es puramente experiencial. El lector acompaña a Hannah y a un pequeño grupo de supervivientes en su lucha desesperada por mantenerse a flote, tanto literal como metafóricamente.
El guion de Woodward destaca por su ritmo implacable. Desde el primer número, la tensión es constante, utilizando el silencio y la anticipación como herramientas para generar una atmósfera de pavor existencial. No hay héroes con planes maestros; hay personas comunes enfrentadas a una fuerza de la naturaleza que no pueden comprender ni combatir. La traducción de Floyd Wayne y W D logra preservar esta urgencia, manteniendo la naturalidad de los diálogos en momentos de alta tensión, lo que permite que la inmersión del lector sea total.
En el apartado visual, Ferris Peidro realiza un trabajo excepcional al capturar la escala del desastre. Su dibujo logra transmitir la pesadez del agua y la fragilidad de las estructuras humanas. Las secuencias donde las olas gigantes aparecen en el horizonte están cargadas de un fatalismo visual que define el tono de la obra. El uso de las sombras y la composición de las viñetas refuerzan la sensación de claustrofobia, a pesar de que gran parte de la acción ocurre en mar abierto o en espacios inundados.
Riptide no es solo un cómic sobre un desastre natural; es un estudio sobre la resiliencia y la pérdida. A medida que los personajes avanzan, la obra plantea preguntas incómodas sobre qué queda de nosotros cuando todo lo que poseemos desaparece bajo el océano. La desolación no es solo física, sino emocional, y el cómic no ofrece soluciones fáciles ni finales edulcorados. Es una lectura obligatoria para los aficionados al género de supervivencia que buscan una historia que priorice el realismo psicológico sobre el espectáculo gratuito. La versión traducida por este equipo de entusiastas permite apreciar cada matiz de una obra que, pese a su brevedad, deja una huella profunda por su honestidad narrativa y su potencia visual.