La serie Rififí, creada por el polifacético autor francés Guy Mouminoux (bajo el seudónimo de Dimitri), representa uno de los hitos más singulares y personales del cómic de humor europeo, especialmente recordado en España por su paso por las cabeceras de la Editorial Bruguera. El arco comprendido entre los números 01 y 15 de sus recopilaciones o entregas seriadas permite observar la consolidación de un estilo que rompe con los cánones del "funny animal" tradicional para adentrarse en un terreno mucho más cínico, existencialista y visualmente vanguardista.
La obra se centra en las desventuras de su protagonista homónimo, un pequeño pájaro (aparentemente un gorrión o un pichón de aspecto desaliñado) que dista mucho de la inocencia de los personajes antropomórficos de la escuela Disney o Hanna-Barbera. Rififí es un antihéroe en toda regla: un superviviente urbano, gruñón, egoísta y perpetuamente hambriento que habita en un mundo que parece diseñado específicamente para frustrar sus planes. A través de estas primeras quince entregas, el lector es testigo de una evolución narrativa que transforma la anécdota cotidiana en una sátira mordaz sobre la condición humana y las jerarquías sociales, todo visto desde la perspectiva de un animal que observa la civilización desde los tejados y las alcantarillas.
Desde el punto de vista artístico, el trabajo de Dimitri en este bloque de números es magistral. Su dibujo se aleja de la línea clara franco-belga para abrazar un trazo mucho más nervioso, detallado y, en ocasiones, deliberadamente grotesco. La expresividad de Rififí es el motor de la narrativa; con apenas unos trazos, el autor logra transmitir una gama de emociones que van desde la euforia maníaca hasta la depresión más absoluta. Los escenarios, lejos de ser meros fondos, están cargados de una atmósfera densa: ciudades sucias, inviernos crudos y entornos industriales que refuerzan la sensación de aislamiento del protagonista.
El guion de estas entregas se estructura mayoritariamente en historias cortas o gags de una página, aunque la continuidad temática es férrea. El humor que destila Rififí es negro, a menudo cruel, y se apoya en el *slapstick* (humor físico) pero con un giro amargo. No hay concesiones a la sensiblería; si el protagonista intenta conseguir comida, lo más probable es que la situación termine en un desastre de proporciones épicas o en una reflexión silenciosa sobre la futilidad del esfuerzo. Esta etapa inicial es crucial porque establece las reglas del universo de Dimitri: un lugar donde la ley del más fuerte impera y donde el ingenio del pequeño pájaro es su única arma, aunque rara vez sea suficiente.
Otro aspecto fundamental de los números 01 al 15 es la interacción de Rififí con el