Regreso al Futuro – Relatos del Tren del Tiempo

Regreso al Futuro: Relatos del Tren del Tiempo (originalmente titulada *Back to the Future: Tales from the Time Train*) es una obra esencial para cualquier entusiasta de la cronología de Hill Valley. Publicada por IDW Publishing, esta miniserie de seis números se sitúa como el puente narrativo definitivo y oficial que conecta el final de la trilogía cinematográfica con las aventuras posteriores de la familia Brown. Lo que otorga a este cómic una legitimidad indiscutible es la participación de Bob Gale, co-creador y guionista de las películas originales, quien aquí colabora con el guionista John Barber para expandir el universo que quedó en suspenso tras los créditos de *Back to the Future Part III*.

La premisa del cómic arranca exactamente en el punto donde la gran pantalla se fundió a negro en 1990. Tras despedirse de Marty McFly en las vías del tren, Emmett «Doc» Brown, su esposa Clara Clayton y sus hijos, Jules y Verne, se encuentran a bordo de la imponente locomotora de vapor convertida en máquina del tiempo. Sin embargo, el cómic no se limita a repetir la fórmula de las películas, sino que explora la logística y las consecuencias de lo que significa ser una familia de viajeros temporales nómadas.

El núcleo narrativo de Relatos del Tren del Tiempo se centra en el primer gran viaje de la familia Brown. Doc, impulsado por su insaciable curiosidad científica y el deseo de mostrarle el progreso humano a su familia, decide llevarlos a la Exposición Universal de Chicago de 1893. Este escenario no es casual; representa el pináculo del optimismo tecnológico de finales del siglo XIX, un entorno donde Clara se siente cómoda pero donde Doc no puede evitar destacar. La trama se complica cuando la naturaleza impredecible del viaje en el tiempo y la curiosidad de los jóvenes Jules y Verne desencadenan una serie de eventos que ponen en riesgo la integridad de la línea temporal.

A diferencia de las películas, donde el motor de la historia era la urgencia de regresar a casa o corregir un error catastrófico, este cómic adopta un tono de exploración y descubrimiento. Se profundiza en la dinámica familiar de los Brown: vemos a un Doc que intenta equilibrar su genialidad obsesiva con las responsabilidades de la paternidad, y a una Clara que, lejos de ser una damisela en apuros, demuestra ser una intelectual y aventurera a la altura de su marido. Los niños, Jules y Verne, dejan de ser meros figurantes para adquirir personalidades propias, reflejando la asombrosa y a veces peligrosa experiencia de crecer sin un «ahora» fijo.

El apartado visual, liderado por la artista Megan Levens, opta por un estilo limpio, dinámico y ligeramente estilizado que captura la esencia de los personajes originales sin caer en el fotorrealismo estático. Levens logra transmitir la majestuosidad del Tren del Tiempo, una maravilla del diseño *steampunk* que combina la estética victoriana con la tecnología de condensadores de flujo. Los escenarios históricos están recreados con un nivel de detalle que refuerza la sensación de viaje real, mientras que el uso del color ayuda a diferenciar las distintas épocas y estados emocionales de la familia.

Uno de los mayores aciertos de la obra es cómo maneja las reglas del tiempo establecidas por Gale y Zemeckis. El cómic respeta la lógica interna de la franquicia, pero se permite jugar con conceptos nuevos, como las dificultades de mantener el anonimato en épocas donde la tecnología de Doc parece magia negra o ciencia ficción imposible. La historia nos lleva desde el Chicago del siglo XIX hasta un futuro lejano y tecnológicamente avanzado, manteniendo siempre el equilibrio entre la comedia de enredo, la ciencia ficción teórica y el corazón emocional que caracteriza a la saga.

En conclusión, Regreso al Futuro: Relatos del Tren del Tiempo es una pieza de coleccionista que rell

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