Regreso al Futuro – Ciudadano Brown

La serie de cómics "Regreso al Futuro: Ciudadano Brown", publicada originalmente por IDW Publishing y editada en español por Norma Editorial, representa uno de los arcos argumentales más ambiciosos y fascinantes dentro de la expansión del universo creado por Robert Zemeckis y Bob Gale. Esta obra no es una simple historia derivada, sino la adaptación al formato de novela gráfica del aclamado videojuego episódico desarrollado por Telltale Games, contando con la supervisión directa y el guion del propio Bob Gale, cocreador de la franquicia.

La narrativa se sitúa cronológicamente tras los eventos de *Regreso al Futuro III*. La vida de Marty McFly en 1986 parece haber recuperado la normalidad tras la partida de Doc Brown con su familia en el tren del tiempo. Sin embargo, la estabilidad se rompe cuando el icónico DeLorean —que Marty vio ser destruido por un tren— reaparece de la nada, vacío y con un mensaje automático de auxilio. Este incidente sirve como motor inicial para una trama que profundiza en las consecuencias éticas y temporales de los viajes en el tiempo, llevando a Marty a una misión de rescate desesperada.

El núcleo de la historia traslada al lector a la Hill Valley de 1931, durante la época de la Ley Seca. Marty descubre que un joven Emmett Brown está a punto de cometer un error que no solo acabará con su carrera científica, sino con su propia vida. La interacción entre Marty y el "Artie" Brown de 1931 es uno de los puntos fuertes del cómic, ya que explora los orígenes del científico, su tensa relación con su padre, el estricto Juez Erhardt Brown, y su primer contacto con el amor y la responsabilidad social.

Sin embargo, el verdadero giro que da nombre al cómic ocurre cuando las acciones de Marty para salvar a su amigo provocan una ruptura catastrófica en el continuo espacio-tiempo. Al regresar a su presente, Marty no encuentra el 1986 que conocía. En su lugar, se topa con una versión distópica y orwelliana de Hill Valley. En esta realidad alternativa, Emmett Brown nunca se convirtió en el científico excéntrico y solitario que conocemos; en cambio, es el "Ciudadano Brown", una figura de autoridad absoluta, pulcra y severa que gobierna la ciudad bajo un régimen de vigilancia moral extrema.

Bajo el mandato del Ciudadano Brown, Hill Valley se ha transformado en una comunidad donde el libre albedrío está subordinado al programa "Ciudadano Plus", un sistema diseñado para eliminar los vicios y comportamientos "inadecuados" de la población. El conflicto central del cómic se desplaza entonces hacia una lucha psicológica y dialéctica: Marty debe convencer a esta versión fría y racional de Doc Brown de que su vida actual es un error y que su verdadero destino es ser el inventor del viaje en el tiempo, a pesar de que eso signifique renunciar al orden y al poder que ha establecido.

En el apartado visual, el arte de Alan Robinson logra un equilibrio complejo. No busca el fotorrealismo absoluto de los actores Michael J. Fox y Christopher Lloyd, sino que opta por un estilo dinámico y expresivo que captura la esencia de sus interpretaciones. El diseño de la Hill Valley alternativa es especialmente destacable, utilizando una estética limpia pero opresiva que refuerza la sensación de control totalitario.

"Ciudadano Brown" destaca por su respeto al canon original mientras se atreve a explorar facetas oscuras de sus protagonistas. El guion de Erik Burnham, bajo la tutela de Gale, mantiene el ritmo cinematográfico, los diálogos ingeniosos y las paradojas circulares que definieron a la trilogía original. Es una obra esencial para entender que el legado de Doc Brown no reside solo en sus inventos, sino en su humanidad y en la capacidad de elegir entre el control absoluto y el caos creativo de la libertad. El cómic funciona como una "cuarta película" sobre el papel, expandiendo la mitología de la saga sin traicionar su espíritu original.

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