Redhand

Redhand (conocido íntegramente como *Redhand: Twilight of the Gods*) es una obra que se sitúa en la intersección de la fantasía heroica clásica y la deconstrucción mitológica. Escrita por el veterano guionista estadounidense Kurt Busiek y visualizada inicialmente por el artista italiano Mario Alberti (con la posterior incorporación de Bazal), esta saga publicada por Les Humanoïdes Associés representa una de las incursiones más ambiciosas y visualmente impactantes en el género de la espada y brujería de las últimas décadas.

La narrativa nos presenta a un protagonista sin pasado, un guerrero de destreza sobrehumana que despierta en un mundo primitivo y brutal. Su rasgo más distintivo, y el que da nombre a la obra, es su mano derecha, permanentemente teñida de un rojo carmesí. Desde el primer momento, Redhand es introducido no solo como un combatiente formidable, sino como un elemento disruptor en un ecosistema social regido por tribus salvajes, supersticiones profundas y la presencia tangible de deidades caprichosas.

El núcleo argumental de *Redhand* gira en torno a la predestinación y la lucha contra el destino. El protagonista se encuentra atrapado en una profecía antigua que lo señala como el "Elegido", pero lejos de los tropos habituales del salvador benevolente, su papel es el de un catalizador de destrucción. En este universo, los dioses no son figuras distantes o espirituales; son entidades reales, crueles y celosas que manipulan a la humanidad para sus propios fines. Redhand, impulsado por una búsqueda de identidad y un rechazo instintivo a ser un peón, se convierte en una amenaza para el orden divino establecido.

El mundo que Busiek construye es uno de "fantasía sucia" y post-apocalíptica en sus cimientos. A través de los ojos del protagonista, el lector explora paisajes desolados, ruinas de civilizaciones olvidadas y estructuras sociales donde la fuerza es la única moneda de cambio. La trama evita los maniqueísmos; Redhand no es necesariamente un héroe moral, sino un superviviente pragmático cuya mera existencia desafía las leyes de la naturaleza y la teología de su mundo.

Visualmente, la obra es un despliegue de maestría técnica. Mario Alberti utiliza un estilo detallado y dinámico que captura la escala épica de los enfrentamientos y la desolación de los entornos. Su diseño de personajes mezcla elementos tribales con una estética casi de ciencia ficción arcaica, lo que refuerza la sensación de que este mundo tiene capas de historia ocultas bajo la superficie. El uso del color es narrativo: el rojo de la mano del protagonista destaca constantemente contra las paletas terrosas y frías del entorno, recordándonos su naturaleza ajena y violenta.

A medida que la historia avanza, el enfoque se desplaza de la supervivencia tribal hacia una escala cósmica. La narrativa explora temas complejos como el libre albedrío frente a la programación divina, la naturaleza cíclica de la civilización y el coste del poder. Busiek, conocido por su capacidad para humanizar lo mitológico (como en *Marvels* o *Astro City*), aplica aquí una lente más oscura y cínica, cuestionando qué significa realmente ser un héroe en un mundo donde los dioses son los antagonistas.

En resumen, *Redhand* es una obra imprescindible para los aficionados al género que buscan algo más que simples batallas. Es una odisea existencial disfrazada de aventura bárbara. La combinación del guion estructurado y reflexivo de Busiek con el arte europeo de alta escuela resulta en una tragedia épica que culmina en un "crepúsculo de los dioses" literal. Es una historia sobre un hombre que se niega a ser un símbolo, incluso cuando el universo entero parece conspirar para convertirlo en uno, ofreciendo una visión cruda y fascinante sobre la soberanía del individuo frente a lo absoluto.

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