Reconquistas

'Reconquistas' (*Reconquêtes*), la obra magna guionizada por Sylvain Runberg e ilustrada magistralmente por François Miville-Deschênes, se erige como uno de los pilares contemporáneos del género de la fantasía histórica y el "peplum" en el cómic europeo. Publicada originalmente en cuatro álbumes por Le Lombard, esta saga transporta al lector a las vastas y despiadadas estepas de Asia Central durante el siglo V a.C., un escenario donde la historia documentada se funde con la mitología y la crudeza de la supervivencia tribal.

La trama se sitúa en un momento crítico para las naciones nómadas. Los escitas, conocidos por su ferocidad y su maestría en la arquería a caballo, se enfrentan a una amenaza existencial: la invasión de los cimerios. Estos últimos, presentados como una horda imparable de guerreros salvajes y sanguinarios, avanzan destruyendo todo a su paso, obligando a las tribus dispersas a tomar una decisión sin precedentes. Para evitar la aniquilación total, tres naciones tradicionalmente enfrentadas o distantes —los escitas, los sármatas y los calípides— deben forjar una alianza desesperada bajo el nombre de la "Horda de los Vivos".

El eje narrativo de la obra recae sobre Thusia, una escriba e historiadora de origen griego que acompaña a la coalición. Su papel es fundamental, no solo como testigo de los hechos, sino como la voz que dota de perspectiva intelectual a un mundo dominado por la fuerza bruta. A través de sus crónicas, el lector accede a la complejidad política de esta unión. La alianza es frágil, sostenida por hilos de desconfianza, ambiciones personales y choques culturales. Mientras los escitas representan la tradición guerrera masculina, las sármatas introducen el fascinante elemento de las mujeres guerreras, las amazonas de la antigüedad, cuya autonomía y destreza en combate generan tensiones constantes con sus aliados.

Runberg evita los tropos simplistas del género. En 'Reconquistas', no hay una distinción clara entre el bien y el mal absoluto; lo que prima es la política de la supervivencia. La narrativa explora cómo el poder corrompe y cómo la necesidad de victoria puede llevar a los líderes a recurrir a fuerzas que no pueden controlar del todo. Aquí entra el componente místico de la obra: el chamanismo y la presencia de lo sobrenatural. Aunque la base es histórica, existe una capa de realismo mágico donde los dioses y los espíritus de la estepa parecen influir en el destino de los hombres, manifestándose a través de visiones, rituales de sangre y una conexión casi animal con la naturaleza.

Visualmente, el trabajo de François Miville-Deschênes es superlativo. Su estilo se caracteriza por un realismo detallado que captura la textura de las pieles, el brillo del bronce y la inmensidad de los paisajes naturales. Las escenas de batalla son coreografiadas con una violencia visceral y una escala épica que recuerda a las grandes producciones cinematográficas, pero con la pausa y el detalle que solo el noveno arte permite. El diseño de producción —desde las armaduras y los tatuajes tribales hasta la arquitectura de los campamentos— denota una investigación profunda que otorga a la obra una verosimilitud asombrosa.

El cómic no solo se centra en el conflicto externo contra los cimerios, sino que profundiza en las "reconquistas" internas: la lucha por el liderazgo, el papel de la mujer en sociedades arcaicas y la búsqueda de una identidad común frente al abismo. Es una historia de barro, sangre y gloria que disecciona la naturaleza humana en condiciones extremas. 'Reconquistas' es, en definitiva, una epopeya coral donde el rigor histórico y la imaginación desbordante se unen para ofrecer una visión cruda y fascinante de un mundo antiguo que, a pesar de su lejanía temporal, resuena con temas universales sobre el poder y la unidad.

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