Rasl

Tras el éxito mundial de su epopeya fantástica *Bone*, Jeff Smith dio un giro radical a su carrera con *Rasl*, una obra que se aleja de la fábula para adentrarse en los terrenos pantanosos del *thriller* de ciencia ficción dura y el cine negro más descarnado. Publicada originalmente de forma independiente y posteriormente recopilada en una novela gráfica integral, *Rasl* es una pieza de orfebrería narrativa que explora las fronteras de la física teórica, las conspiraciones gubernamentales y la obsesión histórica.

La trama sigue a Robert Ackerman, un hombre solitario y atormentado que opera bajo el alias de "Rasl". Robert no es un criminal común; es un ladrón de arte interdimensional. Gracias a una tecnología experimental basada en los diarios perdidos de Nikola Tesla, Rasl ha perfeccionado unos motores portátiles que le permiten "saltar" a través de los pliegues del espacio-tiempo hacia universos paralelos. Su *modus operandi* consiste en viajar a realidades alternativas donde la historia ha tomado rumbos ligeramente distintos, robar obras maestras de la pintura —como versiones inéditas de cuadros de Picasso— y traerlas a su propio mundo para venderlas en el mercado negro.

Sin embargo, la vida de Rasl no es una aventura glamurosa. El acto de saltar entre dimensiones tiene un coste físico y psicológico devastador. Cada viaje deja cicatrices en su cuerpo y fragmenta su mente, sumergiéndolo en un estado de paranoia constante y dependencia del alcohol. La narrativa nos presenta a un antihéroe clásico del género *noir*: un hombre con un pasado brillante como ingeniero militar que, tras un evento traumático y una traición personal, ha decidido vivir al margen de la ley, oculto en los desiertos de Arizona.

El conflicto central se dispara cuando Rasl descubre que no es el único que posee esta tecnología. Un misterioso asesino de rostro deformado, que parece trabajar para una agencia gubernamental en la sombra, comienza a darle caza a través de las dimensiones. Esta persecución no solo pone en peligro la vida de Robert, sino que amenaza con desestabilizar la estructura misma de la realidad. A medida que la trama avanza, Smith entrelaza la huida del protagonista con una profunda investigación sobre la vida de Nikola Tesla, sugiriendo que los experimentos del genio serbio sobre la energía libre y la transmisión inalámbrica de poder fueron el origen de un arma de destrucción masiva que el gobierno de los Estados Unidos intenta recuperar a toda costa.

Visualmente, *Rasl* es una obra maestra del contraste. Abandonando el estilo caricaturesco y fluido de *Bone*, Smith opta aquí por un dibujo más realista, sucio y cargado de sombras. El uso del blanco y negro (en su versión original) acentúa la atmósfera opresiva del desierto y la frialdad de los laboratorios subterráneos. El diseño de los "motores" y la representación visual de los saltos dimensionales tienen una cualidad táctil y mecánica que refuerza la verosimilitud de la ciencia ficción propuesta. La narrativa visual es cinematográfica, con secuencias de acción mudas que dependen enteramente de la composición de la página y el ritmo de los paneles para transmitir una tensión insoportable.

El cómic no se limita a la acción; es una reflexión sobre la responsabilidad ética del científico y las consecuencias de jugar con fuerzas que superan la comprensión humana. A través de analepsis (flashbacks), el lector reconstruye la relación de Robert con su antiguo socio, Miles, y con Maya, la mujer que se convierte en el eje emocional de la historia. Estos elementos románticos y de traición personal anclan la trama de ciencia ficción en un drama humano muy real.

En definitiva, *Rasl* es una obra densa y madura que exige una lectura atenta. Es un homenaje a la figura de Tesla y una advertencia sobre el complejo militar-industrial, envuelta en una historia de redención y supervivencia. Jeff Smith demuestra su versatilidad como autor completo, entregando una novela gráfica que es, al mismo tiempo, un tratado sobre física cuántica y un relato criminal de primer orden, manteniendo al lector atrapado en la incertidumbre de qué versión de la realidad está presenciando en cada página.

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