Purgatori es una de las figuras más magnéticas y complejas que surgieron de la explosión del cómic independiente en la década de los 90. Creada por Brian Pulido y Steven Hughes, esta antiheroína no solo se convirtió en el pilar femenino de la editorial Chaos! Comics, sino que redefinió el arquetipo de la mujer fatal en el género del horror y la fantasía oscura. Su historia es una epopeya de ambición, sangre y una voluntad inquebrantable que atraviesa milenios, desde las arenas del antiguo Egipto hasta las profundidades del infierno y la modernidad.
La narrativa de Purgatori comienza con Sakkara, una esclava en el Egipto del año 1390 a.C. A diferencia de otros protagonistas que reciben sus dones por azar o destino, Sakkara es una mujer forjada por el resentimiento y el deseo de trascendencia. Su transformación en vampiro no es un acto de victimización, sino el resultado de un pacto y una búsqueda de poder para escapar de su condición servil. Al ser imbuida con la sangre de Rath, un antiguo vampiro, Sakkara deja de ser humana para convertirse en una criatura de sed insaciable. Sin embargo, su naturaleza rebelde y su negativa a someterse a cualquier autoridad, ya sea divina o demoníaca, la llevan a ser desterrada al Infierno por el propio Lucifer.
Es en el entorno hostil del Inframundo donde el cómic adquiere su verdadera identidad. Purgatori no es una habitante más del abismo; es una conquistadora. El cómic explora la política interna de las dimensiones infernales, donde ella debe navegar entre legiones de demonios, ángeles caídos y otras entidades primordiales. Su fisiología es única: al alimentarse de la sangre de seres sobrenaturales, su apariencia evoluciona, desarrollando alas coriáceas, piel carmesí y una afinidad con el fuego que la distingue de los vampiros tradicionales del folclore. Esta amalgama de súcubo y depredadora alfa es el núcleo visual y narrativo de sus series.
El tono de la obra es visceral y desvergonzado. Se encuadra dentro del movimiento "Bad Girl" de los 90, pero Purgatori destaca por tener una mitología mucho más densa que la de sus contemporáneas. Los guiones de Pulido suelen centrarse en la búsqueda de la divinidad. Purgatori no busca redención; busca el trono. Su motivación principal es recuperar su estatus como diosa y vengarse de aquellos que la encadenaron. Esta premisa permite al cómic saltar entre diferentes épocas históricas a través de flashbacks, mostrando su influencia en la historia humana y su eterna rivalidad con otros personajes icónicos del universo Chaos!, como Lady Death, con quien mantiene una relación de antagonismo y fascinación mutua que es fundamental para entender el cosmos de la editorial.
Tras el cierre de Chaos! Comics, el personaje encontró un nuevo hogar en Dynamite Entertainment. En esta etapa más contemporánea, el enfoque se ha desplazado hacia una narrativa de supervivencia y horror gótico moderno, manteniendo la esencia de su personalidad arrogante y calculadora. Los nuevos volúmenes exploran su adaptación a un mundo donde los dioses antiguos han sido olvidados, pero donde su sed de sangre sigue siendo una constante absoluta.
Visualmente, el cómic de Purgatori es un festín de diseño barroco y agresivo. El trabajo original de Steven Hughes estableció un estándar de detalle en la anatomía y la arquitectura infernal que ha influido en todos los artistas posteriores. Las páginas suelen estar saturadas de simbolismo egipcio mezclado con iconografía satánica, creando una atmósfera opresiva pero fascinante.
En resumen, Purgatori es un estudio sobre la ambición sin límites. Es un cómic que desafía las convenciones del bien y el mal, situando al lector en la perspectiva de un ser que es, a todas luces, un monstruo, pero cuya determinación por ser dueña de su propio destino resulta extrañamente magnética. Es una pieza esencial para comprender el cómic de género de finales del siglo XX y una lectura obligatoria para quienes buscan una mitología de vampiros que se aleje de los tropos románticos para abrazar el poder crudo y la fantasía épica oscura.