Pulgarcito Ep1

Bienvenidos a una de las piezas más entrañables, visualmente fascinantes y culturalmente significativas de la historia del tebeo español. Hablar de Pulgarcito Ep1, en la versión reimaginada por el genial autor Jan (creador de Superlópez) para la Editorial Bruguera a principios de los años 80, es adentrarse en un universo donde la literatura clásica, la aventura histórica y la cotidianidad urbana se funden de manera magistral.

En este primer episodio, no nos encontramos ante una simple adaptación del cuento de Perrault o de los hermanos Grimm. Jan toma la esencia del personaje —un niño diminuto, el menor de siete hermanos, dotado de una inteligencia y una curiosidad que superan con creces su estatura física— y lo sitúa en un contexto contemporáneo y vibrante. La sinopsis de este capítulo inaugural nos presenta la base de lo que será una de las odiseas más educativas y entretenidas del noveno arte en España.

La historia comienza presentándonos la dinámica familiar de Pulgarcito. Vive en un entorno humilde pero lleno de vida, rodeado de sus seis hermanos mayores (cada uno con una personalidad distintiva que Jan dibuja con maestría) y sus padres. Sin embargo, Pulgarcito no es un niño común. Su tamaño le permite observar el mundo desde una perspectiva que los adultos y sus hermanos suelen pasar por alto. Es en este primer episodio donde se establece su vínculo inquebrantable con su fiel compañero, el gato Medianoche. Este felino negro no es solo una mascota; es su protector, su transporte y su confidente en un mundo que, para alguien de su talla, resulta vasto y a menudo peligroso.

El conflicto inicial de este Ep1 sirve como catalizador para lo que vendrá después. Pulgarcito, impulsado por una sed insaciable de conocimiento y una valentía que roza la temeridad, se ve envuelto en una situación que lo obliga a salir de la seguridad de su hogar. Lo que comienza como una pequeña exploración doméstica o un recado familiar termina convirtiéndose en la puerta de entrada a mundos que desafían la lógica del tiempo y el espacio. Sin revelar los giros argumentales, basta decir que este primer número sienta las bases de la "máquina del tiempo" o los viajes literarios que caracterizarán a la serie, permitiendo que el protagonista salte de la realidad gris de la ciudad a escenarios fantásticos.

Visualmente, el trabajo de Jan en este primer episodio es un festín para los sentidos. El autor despliega todo su arsenal técnico: desde el detallismo obsesivo de los fondos (donde cada rincón de la calle o de la casa tiene vida propia) hasta el dinamismo de las figuras. El diseño de Pulgarcito es icónico: su gorro rojo, su jersey azul y esa expresión de asombro constante que invita al lector a compartir su curiosidad. La narrativa visual de Jan es fluida, capaz de pasar de la comedia física (slapstick) a momentos de tensión aventurera con una naturalidad asombrosa.

Pero más allá de la aventura, este episodio 1 establece el tono pedagógico de la obra. Pulgarcito no resuelve los problemas con fuerza bruta, sino con ingenio, lectura y observación. Es un héroe que reivindica el valor de los libros y la importancia de cuestionar lo que nos rodea. El guion equilibra perfectamente el humor blanco para los más jóvenes con guiños sutiles y críticas sociales ligeras para el lector adulto, una marca registrada de Jan.

En resumen, Pulgarcito Ep1 es el inicio de un viaje extraordinario. Es la presentación de un héroe diminuto en un mundo de gigantes, donde el arma más poderosa no es una espada, sino la imaginación y un par de botas dispuestas a recorrer los caminos más insospechados. Es una invitación a redescubrir los clásicos y a entender que, sin importar cuán pequeños nos sintamos frente a las adversidades, siempre hay un hueco por el que podemos pasar para encontrar la solución. Una obra imprescindible que define una época y que sigue manteniendo su frescura y su capacidad de maravillar décadas después de su publicación original.

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