Preguntale a Sesamo

Pregúntale a Sésamo no es solo una obra fundamental dentro del panorama del webcómic español, sino un ejercicio de narrativa evolutiva que desafía las convenciones del formato de "tira cómica" tradicional. Creada por el autor conocido simplemente como Sésamo (dibujante también de la célebre serie *El Vosque*), esta obra comenzó su andadura como una sección interactiva en un blog personal para transformarse, con el paso de los años, en una compleja epopeya de humor, metaficción y existencialismo.

La premisa inicial es engañosamente sencilla: el protagonista, un avatar azul de formas redondeadas y expresión perpetuamente cínica o cansada que representa al autor, recibe preguntas de los lectores y procede a responderlas. Sin embargo, lo que en manos de otro creador habría sido una simple sección de "preguntas y respuestas" con chistes rápidos, en *Pregúntale a Sésamo* se convierte en el motor de un universo con reglas propias. Aquí, las preguntas no son meros textos en una pantalla; son entidades físicas, desafíos lógicos o catalizadores de eventos que obligan al protagonista a interactuar con su propia realidad editorial.

El cómic se estructura en torno a la figura central de Sésamo, un personaje que encarna la desidia del creativo frente a la insistencia de un público a menudo absurdo. A medida que la serie avanza, el lector descubre que el entorno del protagonista es un espacio liminal donde las leyes de la física y la lógica están supeditadas al ritmo del gag y a la voluntad de una narrativa que se sabe a sí misma como tal. La genialidad de la obra reside en cómo utiliza el *feedback* real de la audiencia para construir una trama lineal que, sin perder el sentido del humor, se adentra en terrenos de la fantasía épica y la deconstrucción del medio.

Uno de los pilares fundamentales de la obra es su capacidad para la autorreferencia. El autor no solo rompe la cuarta pared, sino que la demuele para mostrar los engranajes que hay detrás. Los personajes secundarios, que a menudo surgen de malentendidos o de bromas recurrentes, adquieren una profundidad inesperada, creando un ecosistema de secundarios que enriquecen el mundo de la serie. Desde encarnaciones físicas de conceptos abstractos hasta versiones alternativas del propio protagonista, el elenco sirve para explorar temas como la identidad, la responsabilidad del creador sobre su obra y la naturaleza del tiempo narrativo.

Visualmente, *Pregúntale a Sésamo* muestra una evolución técnica fascinante. Lo que comenzó con trazos simples y funcionales en blanco y negro, diseñados para la inmediatez de internet, se transforma gradualmente en un despliegue de diseño de personajes y composición de página mucho más ambicioso. El uso del color se vuelve narrativo, ayudando a diferenciar los distintos planos de realidad o los estados de ánimo de una historia que, a pesar de su base cómica, no teme transitar por momentos de melancolía o tensión dramática.

El tono de la obra es marcadamente inteligente y mordaz. El humor no se basa únicamente en el *slapstick* o el chiste fácil, sino en el manejo del lenguaje y en la subversión de las expectativas del lector. Sésamo, como autor y personaje, establece un diálogo constante con la cultura popular, la informática, la filosofía y los tropos del cómic de superhéroes y fantasía, integrándolos de forma orgánica en un guion que nunca deja de sorprender por su coherencia interna, a pesar de su aparente caos.

En conclusión, *Pregúntale a Sésamo* es una pieza indispensable para entender la transición del cómic desde el papel hacia las plataformas digitales en el ámbito hispanohablante. Es una obra que recompensa la lectura atenta y la fidelidad, ya que cada detalle, por nimio que parezca en una tira aislada, suele formar parte de

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