Predator – Xenogenesis

Predator: Xenogenesis es una miniserie de cuatro números publicada por Dark Horse Comics entre 1999 y 2000, coincidiendo con el décimo aniversario de la presencia de la franquicia en el mundo del noveno arte. Escrita por Ian Edginton e ilustrada por Mel Rubi, esta obra se aleja de las premisas clásicas de supervivencia fortuita para adentrarse en un terreno de ciencia ficción militarista y conspiración corporativa, donde los roles de cazador y presa se desdibujan bajo el peso de la tecnología avanzada.

La trama se sitúa en un futuro cercano donde la presencia de los Yautja (los Depredadores) en la Tierra ha dejado de ser un mito urbano o un secreto de estado enterrado para convertirse en una amenaza táctica recurrente. La narrativa se centra en la existencia de "Spearhead", una unidad de respuesta de élite, fuertemente armada y financiada con presupuestos negros, cuya misión principal es interceptar a los visitantes extraterrestres antes de que causen estragos civiles. A diferencia de las historias previas de la saga, donde los protagonistas humanos suelen ser individuos aislados o soldados en desventaja, en *Xenogenesis* la humanidad ha comenzado a aprender de sus encuentros previos, equipando a sus agentes con armamento y armaduras experimentales diseñadas específicamente para contrarrestar la superioridad física y el camuflaje de los Depredadores.

El eje emocional y narrativo de la historia recae en el Capitán Enoch Nakai, un personaje con un historial previo en la mitología de los cómics de Predator. Nakai es un veterano endurecido que ya se ha enfrentado a estas criaturas y ha sobrevivido para contarlo, lo que lo convierte en el líder ideal, aunque reticente, de Spearhead. Su perspectiva aporta un matiz de realismo sucio a la obra; él no ve a los Depredadores como dioses o monstruos invencibles, sino como objetivos militares extremadamente peligrosos que deben ser neutralizados con precisión quirúrgica.

El conflicto se dispara cuando la actividad de los Depredadores aumenta de forma alarmante en diversos puntos del globo. Spearhead es desplegado para investigar lo que parece ser una incursión a gran escala, pero pronto descubren que las reglas del juego han cambiado. La historia explora la idea de que la humanidad, en su afán por defenderse, podría estar convirtiéndose en algo tan despiadado como los propios cazadores estelares. La tecnología que utilizan los protagonistas no solo iguala el campo de batalla, sino que plantea dilemas éticos sobre hasta dónde está dispuesta a llegar una organización para obtener trofeos biológicos y tecnológicos.

Visualmente, el trabajo de Mel Rubi define la estética de finales de los 90 y principios de los 2000. Su dibujo es detallado, con un énfasis marcado en el diseño de maquinaria, armaduras pesadas y la anatomía imponente de los Yautja. Las secuencias de acción son dinámicas y viscerales, capturando la brutalidad de los enfrentamientos sin perder la claridad narrativa. Rubi logra transmitir la sensación de peso de los equipos humanos frente a la agilidad sobrehumana de los alienígenas, creando un contraste visual que refuerza la tensión de cada encuentro.

*Predator: Xenogenesis* funciona como una pieza de expansión del lore que intenta responder a la pregunta de qué sucedería si la humanidad decidiera dejar de ser la víctima y pasara a la ofensiva organizada. Ian Edginton construye un guion sólido que evita las florituras innecesarias, centrándose en el procedimiento militar, la tensión de la caza y el misterio que rodea la repentina agresividad de los visitantes. Es una lectura esencial para quienes buscan una visión más táctica y tecnológica del universo Predator, alejándose de las selvas tropicales o urbanas para situarse en instalaciones de alta seguridad y campos de batalla futuristas donde el acero humano choca directamente contra el plasma extraterrestre.

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