Predator – Serie Nostromo

La llegada de Predator al mundo del noveno arte, específicamente bajo el sello de la Serie Nostromo editada en España por Norma Editorial, supuso un hito fundamental para la expansión de la mitología del cazador de trofeos intergaláctico. Esta colección no solo rescató el material original de Dark Horse Comics, sino que lo presentó en un formato que permitía apreciar la crudeza y la ambición narrativa de una historia que buscaba alejarse de la sombra de la película original de 1987 para construir un universo propio y expansivo.

La trama principal de este arco, conocido originalmente como *Predator: Concrete Jungle* (Jungla de Cristal), traslada la acción de las densas selvas de Centroamérica al asfalto asfixiante de una Nueva York sumida en una de las peores olas de calor de su historia. Este cambio de escenario no es meramente estético; es una declaración de intenciones. El guionista Mark Verheiden utiliza el entorno urbano como una nueva "selva" donde las jerarquías sociales y las guerras de bandas sustituyen a la fauna salvaje, creando el ecosistema perfecto para que el Depredador inicie su cacería.

El protagonista de esta serie es el detective Schaefer, quien no es otro que el hermano de Dutch Schaefer (el personaje interpretado por Arnold Schwarzenegger en el cine). Esta conexión familiar sirve como el motor emocional y narrativo de la obra. Schaefer es un policía de la vieja escuela, curtido y cínico, que se ve envuelto en una guerra de bandas que escala de forma inexplicable. Sin embargo, a medida que los cadáveres de criminales y policías empiezan a aparecer desollados y colgados de los rascacielos, Schaefer comprende que no se enfrenta a una amenaza humana. Su búsqueda de respuestas se convierte en una obsesión personal, no solo por limpiar las calles, sino por descubrir qué le sucedió realmente a su hermano desaparecido.

El ritmo de la Serie Nostromo destaca por su estructura de *thriller* policial con tintes de horror de ciencia ficción. A diferencia de las adaptaciones cinematográficas posteriores, el cómic se toma su tiempo para construir la atmósfera. La sensación de opresión por el calor, la corrupción institucional y la impotencia de las fuerzas del orden ante un enemigo invisible son elementos que se palpan en cada página. El Predator aquí no es solo un monstruo; es una fuerza de la naturaleza, una entidad casi mística que observa desde las sombras, evaluando quién es digno de ser su presa.

En el apartado visual, el trabajo de Chris Warner es fundamental. Su estilo, característico de finales de los 80 y principios de los 90, dota a la obra de una suciedad y un realismo que encajan perfectamente con el tono de la historia. El diseño del Depredador se mantiene fiel al original de Stan Winston, pero se beneficia de la libertad del dibujo para mostrar ángulos y secuencias de acción que en aquella época habrían sido imposibles de filmar. La

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