Policia Militar 33-49

Sumergirse en las páginas de "Policía Militar 33-49" es realizar un viaje fascinante a una de las épocas más prolíficas y creativas del tebeo español: la década de los 60. Publicada originalmente por la mítica Editorial Valenciana en 1964, esta obra representa un exponente singular del género de aventuras y acción con tintes policiales, nacido de la pluma del guionista Federico Amorós y los lápices del talentoso dibujante José Lanzón.

La trama nos sitúa en un contexto que, aunque evoca los escenarios internacionales de la posguerra y la Guerra Fría, se centra en la figura de un cuerpo a menudo secundario en la ficción bélica: la Policía Militar (MP). El protagonista, conocido por su número de placa y su nombre, Jack, es el agente 33-49, un hombre que encarna los valores de la justicia, la disciplina y la astucia. A diferencia de otros héroes de la época que se perdían en selvas exóticas o campos de batalla lejanos, Jack opera en un entorno donde el orden debe mantenerse dentro de las propias filas y en las zonas de influencia de las bases militares estadounidenses.

La sinopsis nos presenta un mosaico de intrigas que van mucho más allá de la simple vigilancia de cuarteles. Jack se ve envuelto en una serie de misiones autoconclusivas y arcos narrativos breves donde el crimen organizado, el espionaje internacional y el sabotaje son el pan de cada día. La serie arranca con una premisa clara: el deber de un policía militar no termina en la puerta del recinto castrense. A menudo, Jack debe actuar como un detective de paisano, infiltrándose en redes criminales que intentan socavar la seguridad nacional o que utilizan la estructura militar como tapadera para actividades ilícitas.

Lo que hace destacar a *Policía Militar 33-49* es su capacidad para equilibrar el rigor del entorno militar con el dinamismo del *thriller* de acción. Jack no es solo un soldado que obedece órdenes; es un investigador perspicaz que debe lidiar con la burocracia interna, la desconfianza de las autoridades locales y la peligrosidad de enemigos que no siempre visten uniforme. Desde el robo de armamento experimental hasta la persecución de desertores con secretos peligrosos, cada número de la colección plantea un desafío ético y físico para nuestro protagonista.

En el apartado visual, el trabajo de José Lanzón es fundamental para entender el éxito de la serie. Su estilo, característico de la "escuela valenciana", destaca por un dinamismo envidiable en las escenas de persecución y combate cuerpo a cuerpo. Lanzón logra dotar a Jack de una presencia física imponente pero humana, huyendo de los excesos caricaturescos para abrazar un realismo estilizado que sentaba de maravilla a la temática de la obra. Los escenarios, que varían desde puertos neblinosos hasta bases aéreas de alta tecnología, están dibujados con un detalle que ayuda al lector a sumergirse en la atmósfera de tensión constante.

Sin caer en revelaciones que arruinen la experiencia, cabe decir que la narrativa de Amorós es ágil y directa, muy propia de los cuadernillos de aventuras de la época, pero con una madurez temática que sorprendía a los lectores jóvenes y adultos por igual. La serie explora la soledad del agente de la ley y la delgada línea que separa la obediencia debida de la justicia moral.

*Policía Militar 33-49* no es solo un ejercicio de nostalgia para los coleccionistas de la Editorial Valenciana; es un testimonio de una forma de hacer cómics donde la aventura pura se encontraba con el drama procedimental. Es la historia de un hombre que, bajo el número 33-49, se convierte en el último baluarte contra el caos en un mundo que intentaba reconstruirse tras los grandes conflictos del siglo XX. Para cualquier amante del noveno arte interesado en la evolución del género policial y de acción en España, esta obra es una pieza de arqueología cultural imprescindible que mantiene su frescura gracias a su ritmo cinematográfico y su carismático protagonista.

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