Pin-Up

La serie 'Pin-Up', creada por el guionista Yann y el dibujante Philippe Berthet, es una de las obras más emblemáticas del cómic franco-belga de las últimas décadas. Publicada originalmente por Dargaud a partir de 1994, la obra se aleja de la ligereza que su título podría sugerir para ofrecer un crudo y sofisticado retrato de la historia de los Estados Unidos durante mediados del siglo XX. A través de sus páginas, los autores exploran la construcción del mito, la cara B del sueño americano y la evolución de la identidad femenina en un mundo dominado por hombres y conflictos bélicos.

La trama se centra en Dorothy Partington, conocida como Dottie, una joven estadounidense cuya vida cambia radicalmente con el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Su prometido, Joe, se alista en el ejército para luchar en el frente del Pacífico, dejando a Dottie en una situación económica precaria. Para subsistir, acepta trabajar como modelo para Milton, un dibujante de cómics (claramente inspirado en la figura real de Milton Caniff) que busca crear una nueva tira de prensa para elevar la moral de las tropas. Así nace "Poison Ivy", una heroína de papel que se convierte en el icono erótico y patriótico de miles de soldados.

El cómic se estructura en varios ciclos narrativos que abarcan diferentes periodos históricos. El primer ciclo se sitúa en pleno conflicto mundial. Aquí, Yann utiliza la figura de la *pin-up* no solo como un elemento estético, sino como una herramienta de propaganda y un vínculo psicológico entre el hogar y el frente. La narrativa alterna entre las vivencias de Dottie en Nueva York y las brutales experiencias de Joe en las selvas del Pacífico. La obra destaca por no edulcorar la guerra; mientras la imagen de Poison Ivy proyecta una fantasía de perfección y deseo, la realidad de los personajes está marcada por el miedo, la pérdida y la corrupción moral.

A medida que la serie avanza hacia el segundo ciclo, la ambientación se traslada a la posguerra y los inicios de la Guerra Fría. Dottie deja de ser una simple modelo para verse envuelta en tramas de espionaje, crímenes organizados en Las Vegas y los oscuros entresijos de Hollywood. En esta etapa, 'Pin-Up' se consolida como un thriller noir de manual. La evolución de Dottie es notable: pasa de ser una joven ingenua a una mujer resiliente y cínica que aprende a navegar en un entorno hostil donde su imagen sigue siendo su mayor activo y, al mismo tiempo, su condena.

El apartado visual de Philippe Berthet es el pilar fundamental de la obra. Su estilo, heredero de la línea clara pero con una elegancia moderna y cinematográfica, captura a la perfección la estética de los años 40 y 50. Berthet logra un equilibrio magistral entre el erotismo inherente al concepto de la *pin-up* y la sobriedad necesaria para los momentos más dramáticos o violentos. Su diseño de personajes es icónico, y su capacidad para recrear la atmósfera de la época —desde los uniformes militares hasta los casinos de neón— dota a la obra de una veracidad documental impresionante.

El guion de Yann es denso y está plagado de referencias históricas y culturales. No se limita a contar una historia de ficción, sino que integra a personajes reales y eventos verídicos, lo que enriquece la lectura y ofrece una crítica mordaz a la sociedad de la época. La serie aborda temas como el racismo, el sexismo sistémico y el uso de la mujer como objeto de consumo masivo, todo ello sin perder el ritmo de una aventura de suspense.

En conclusión, 'Pin-Up' es mucho más que un homenaje a las ilustraciones de calendario de la época dorada. Es una deconstrucción del icono. A través de la mirada de Dottie, el lector asiste al nacimiento de la cultura de masas y a las cicatrices que los grandes eventos del siglo XX dejaron en la psique colectiva. Es una obra imprescindible para entender la madurez del cómic europeo contemporáneo, combinando un dibujo impecable con una narrativa adulta, compleja y profundamente humana. Una pieza clave que demuestra que, tras una imagen sugerente, siempre se esconde una historia mucho más profunda y, a menudo, más oscura.

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