Pepe Tirantillo 1-2

Pepe Tirantillo 1-2 representa una de las piedras angulares del cómic underground español, nacido en un momento de efervescencia creativa y ruptura social sin precedentes. Creado por Francesc Capdevila, universalmente conocido como Max, este personaje se convirtió en el estandarte de la denominada "línea chunga" que dominó las páginas de la mítica revista *El Víbora* desde su fundación a finales de los años 70. La recopilación de sus primeras andanzas no es solo un ejercicio de nostalgia, sino un documento histórico y artístico que captura la esencia de una Barcelona canalla, marginal y en plena transformación.

La obra nos presenta a Pepe Tirantillo, un antihéroe por definición. Físicamente insignificante, de baja estatura y siempre ataviado con sus característicos tirantes —que dan origen a su nombre—, Pepe es un superviviente nato en la jungla de asfalto. No posee habilidades especiales ni una moral inquebrantable; su motor es la picaresca, el instinto de preservación y una curiosidad cínica que lo empuja a meterse en los rincones más oscuros de la ciudad. A través de sus ojos, el lector recorre un submundo poblado por buscavidas, delincuentes de poca monta, prostitutas, drogadictos y personajes excéntricos que conforman el ecosistema del antiguo Barrio Chino barcelonés.

Narrativamente, los volúmenes 1 y 2 se estructuran en historias cortas, autoconclusivas pero conectadas por una atmósfera común de sordidez y humor negro. Max utiliza a Pepe como un hilo conductor para explorar las tensiones de la España de la Transición, un periodo donde la libertad recién estrenada convivía con la precariedad económica y la degradación urbana. El guion huye de los grandes discursos políticos para centrarse en la cotidianidad de la marginalidad, tratando temas como el consumo de drogas, la represión policial y la alienación social con una crudeza que, sin embargo, nunca pierde de vista la sátira mordaz.

Desde el punto de vista gráfico, estas entregas muestran la evolución de un Max joven que bebía directamente de las fuentes del *comix* underground estadounidense, especialmente de figuras como Robert Crumb y Gilbert Shelton. El dibujo es abigarrado, detallista y deliberadamente "sucio", buscando reflejar la fealdad y el caos del entorno que describe. Las viñetas están cargadas de texturas, sombras y una expresividad grotesca que dota a los personajes de una humanidad deformada pero vibrante. Es en estas páginas donde se aprecia la maestría de Max para la composición de página y su capacidad para narrar el movimiento y el ritmo de la calle con una fluidez envidiable.

El interés de *Pepe Tirantillo 1-2* radica también en su valor como testimonio de una época en la que el cómic se atrevió a ser el espejo de lo que la sociedad prefería ignorar. Pepe no busca redención ni éxito; su victoria diaria consiste simplemente en llegar al día siguiente con unos pocos duros en el bolsillo y la dignidad, aunque sea maltrecha, intacta. Esta falta de pretensiones heroicas es lo que permite que la obra conecte con una realidad cruda, despojada de artificios.

En conclusión, esta obra es fundamental para entender el desarrollo de la narrativa gráfica en España. Max logra en estos volúmenes un equilibrio perfecto entre la crítica social y el entretenimiento transgresor. *Pepe Tirantillo* no es solo un personaje; es el cronista de una ciudad que ya no existe, pero cuyas sombras siguen proyectándose en la cultura contemporánea. Para el lector interesado en el cómic de autor con fuerte carga social y un estilo visual rompedor, estos tomos son una lectura obligatoria que define una forma de entender la historieta como un arte libre, salvaje y profundamente honesto.

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