En el vasto y a menudo cínico panorama del cómic contemporáneo español, pocos autores poseen la capacidad de diseccionar las miserias de nuestra sociedad con la precisión quirúrgica y el humor corrosivo de Miguel Brieva. Con su obra *Paco Pereda, El Deportista*, Brieva no solo nos entrega una historieta, sino un espejo deformante —pero dolorosamente real— de las obsesiones modernas, el consumismo desenfrenado y la búsqueda desesperada de sentido a través del culto al cuerpo.
La premisa de la obra nos presenta a Paco Pereda, un hombre que encarna al ciudadano medio, ese individuo gris que habita en la periferia de sus propios deseos hasta que un día, casi por una epifanía dictada por el entorno, decide dar un giro radical a su existencia. ¿El vehículo para esta transformación? El deporte. Pero no nos equivoquemos: en el universo de Brieva, el deporte no es una simple actividad física saludable, sino una religión tecnificada, una huida hacia adelante y, sobre todo, un producto de consumo masivo que promete una redención que nunca llega a materializarse del todo.
Acompañamos a Paco en su metamorfosis desde el sedentarismo más absoluto hacia la disciplina espartana del "atleta moderno". Sin embargo, lo que en manos de otro autor sería una historia de superación personal al uso, aquí se convierte en una sátira mordaz sobre la alienación. Brieva utiliza a su protagonista para explorar cómo el sistema neoliberal ha logrado colonizar incluso nuestro tiempo de ocio y nuestra salud, convirtiendo el sudor en métricas, la fatiga en estatus y el ejercicio en una nueva forma de esclavitud autoimpuesta.
Visualmente, *Paco Pereda, El Deportista* es una delicia para los amantes del arte gráfico con trasfondo crítico. Brieva mantiene su estilo inconfundible, que bebe directamente de la estética publicitaria de los años 50 y 60. Ese dibujo limpio, de línea clara y sombreados meticulosos, evoca una falsa sensación de optimismo y orden que contrasta violentamente con lo absurdo y, a veces, grotesco de las situaciones que narra. Esta disonancia visual es una de las herramientas más potentes del autor: nos presenta un mundo que parece "perfecto" y "aspiracional" en la superficie, pero que supura angustia existencial en cada viñeta.
A medida que Paco se sumerge en el mundo del equipamiento de alta gama, los suplementos nutricionales de dudosa procedencia y la jerga técnica de los gimnasios, el lector se ve arrastrado a una reflexión profunda sobre la identidad. ¿Es Paco Pereda alguien por sí mismo, o es simplemente la suma de los gadgets que porta y los kilómetros que registra en su aplicación móvil? La obra cuestiona la vacuidad de una sociedad que ha sustituido los valores humanistas por el rendimiento físico y la estética de escaparate.
Sin caer en el spoiler, es fundamental destacar que el guion de Brieva no se queda en la superficie de la mofa fácil. Hay una carga filosófica importante en el deambular de Paco. A través de diálogos afilados y monólogos interiores que rozan el surrealismo, el autor nos invita a pensar en la soledad del individuo frente a la masa, y en cómo el "bienestar" se ha convertido en una tiranía que nos impide, paradójicamente, estar bien.
*Paco Pereda, El Deportista* es, en definitiva, una obra imprescindible para entender el signo de nuestros tiempos. Es un cómic que incomoda tanto como divierte, que nos hace reír de Paco para terminar dándonos cuenta de que, en mayor o menor medida, todos somos un poco Paco Pereda. Miguel Brieva confirma con este título su posición como uno de los cronistas más lúcidos y necesarios de la narrativa gráfica actual, ofreciendo una lectura que permanece en la mente mucho después de haber cerrado el libro, como esas agujetas que nos recuerdan que, aunque nos movamos mucho, a veces no estamos yendo a ninguna parte.