Nippur de Lagash es una de las obras fundamentales de la historieta argentina y un pilar del noveno arte a nivel internacional. Creada por el guionista paraguayo Robin Wood y el dibujante argentino Lucho Olivera, la serie debutó en mayo de 1967 en las páginas de la revista *D'Artagnan* de Editorial Columba. La obra se distingue por ser una épica histórica ambientada en la antigua Mesopotamia, específicamente hacia finales del siglo XXV a.C., combinando un rigor histórico notable con una profundidad filosófica y humana poco común en el género de aventuras de la época.
La premisa inicial sitúa al lector en la ciudad-estado de Lagash, en Sumeria. El protagonista, Nippur, es un general destacado y respetado que se ve obligado al exilio tras la invasión y caída de su ciudad a manos del ambicioso Lugal-Zaggisi de Umma. Junto a su fiel amigo, el gigante Ur-El de Elam, Nippur jura no regresar a su hogar hasta que pueda hacerlo como un hombre libre. Este punto de partida da inicio a la etapa más icónica del personaje: la del "Errante".
A diferencia de otros héroes de acción contemporáneos, Nippur no es un semidiós invulnerable ni un guerrero movido únicamente por la sed de sangre. Es un hombre culto, reflexivo y profundamente melancólico. A lo largo de sus viajes por el Creciente Fértil, Egipto, Grecia y las islas del Mediterráneo, el personaje actúa como un observador de la condición humana. Su narrativa se apoya fuertemente en textos de apoyo cargados de una prosa poética y existencialista, donde Nippur cuestiona la justicia, la ambición de los reyes, la crueldad de la guerra y la soledad del poder.
Uno de los aspectos más revolucionarios de la serie es el paso del tiempo. Nippur de Lagash es uno de los pocos personajes de cómic que envejece en tiempo real junto a sus lectores. A lo largo de las décadas de publicación, vemos al joven y atlético general transformarse en un hombre maduro, marcado por las cicatrices físicas y emocionales. Un evento fundamental en su evolución es la pérdida de un ojo, lo que lo obliga a usar un parche y le otorga el epíteto de "El Incorruptible", consolidando su imagen icónica.
La estructura de la obra se divide en grandes arcos vitales. Tras sus años de vagabundeo, donde se cruza con figuras históricas y mitológicas (como el propio Sargón de Acad o Teseo), la serie explora su faceta como estratega militar y, eventualmente, su ascenso al trono y su rol como padre. La introducción de su hijo, Hiras, añade una capa adicional de complejidad al relato, desplazando el foco hacia el legado y la transmisión de valores en un mundo que cambia violentamente.
Visualmente, el trabajo de Lucho Olivera fue determinante para establecer la atmósfera de la serie. Su estilo, influenciado por el arte sumerio y una estética cruda y detallista, logró recrear un mundo antiguo que se sentía tangible y polvoriento. Con el tiempo, otros grandes artistas como Ricardo Villagrán, Sergio Mulko y Jorge Zaffino, entre otros, tomaron el relevo, manteniendo la calidad gráfica y adaptando la estética a la madurez del protagonista.
En resumen, *Nippur de Lagash* no es solo una historieta de "espada y sandalia". Es un estudio sobre la ética y la resiliencia. Robin Wood utilizó el escenario de la antigüedad para hablar de temas universales y contemporáneos, convirtiendo a Nippur en un héroe trágico y sabio que prefiere la libertad de los caminos a las cadenas de un trono impuesto. Su importancia radica en haber elevado el estándar narrativo del cómic de aventuras, demostrando que la acción y la reflexión filosófica pueden coexistir en una misma viñeta. Es, en definitiva, la crónica de un hombre que busca su lugar en un mundo regido por dioses distantes y hombres crueles.