Nils

Nils: Una odisea crepuscular entre la mitología y la ecología

*Nils*, la obra escrita por Jérôme Hamon e ilustrada por Antoine Carrion, se erige como una de las propuestas más fascinantes y visualmente arrebatadoras del cómic europeo contemporáneo. Publicada originalmente por Soleil en tres tomos (reunidos frecuentemente en ediciones integrales), la obra se sitúa en la intersección exacta entre la fábula ecológica, la alta fantasía y la ciencia ficción de tintes metafísicos.

La premisa nos sitúa en un mundo que agoniza. La tierra se ha vuelto estéril, los animales ya no nacen y los espíritus de la naturaleza, que antaño mantenían el equilibrio del ecosistema, parecen haber desvanecido. En este escenario de desolación conocemos a Nils, un joven que acompaña a su padre, Ruben, en una búsqueda desesperada por hallar el origen de esta decadencia. Ruben, un hombre de ciencia y observación, sospecha que la causa de la muerte del mundo no es un proceso natural, sino una intervención externa que está drenando la energía vital del planeta.

El motor narrativo de la obra se activa cuando Nils y su padre descubren la existencia de un reino tecnológicamente avanzado y oculto a los ojos de los mortales: Cyan. Este lugar está habitado por seres que se presentan como dioses, pero que operan bajo una lógica de supervivencia depredadora. Estos "dioses" han estado extrayendo el "soplo" o la esencia vital de la tierra para alimentar su propia inmortalidad y sus avances tecnológicos, provocando el colapso del mundo exterior. A partir de este descubrimiento, Nils se ve envuelto en un conflicto que trasciende lo físico, convirtiéndose en el nexo entre la humanidad, los antiguos mitos y el destino de la creación.

Uno de los pilares fundamentales de *Nils* es su profunda deuda con la mitología nórdica, aunque Hamon la reinterpreta de forma magistral. Elementos como el Yggdrasil (el Árbol del Mundo) y las Nornas son integrados no como meros adornos folclóricos, sino como conceptos fundamentales de una cosmogonía donde la tecnología y la magia son caras de la misma moneda. La obra plantea una reflexión sobre el ciclo de la vida y la muerte, y sobre cómo la ambición de control absoluto sobre la naturaleza conduce inevitablemente a la autodestrucción.

En el apartado visual, el trabajo de Antoine Carrion es, sencillamente, hipnótico. Su estilo se aleja del canon tradicional del *bande dessinée* para abrazar una estética orgánica, etérea y sumamente dinámica. El uso del color es narrativo en sí mismo: las tonalidades frías y asépticas de Cyan contrastan con los ocres y grises del mundo moribundo, mientras que los destellos de energía vital estallan en la página con una luminosidad casi espiritual. El diseño de personajes y criaturas evoca una mezcla entre el misticismo de las películas de Studio Ghibli (especialmente *La Princesa Mononoke*) y la elegancia del diseño conceptual moderno.

La narrativa de Hamon huye de los maniqueísmos. Aunque existe un conflicto claro, los motivos de los habitantes de Cyan y las acciones de los protagonistas están cargados de matices grises. Nils no es el héroe elegido por una profecía convencional, sino un joven que debe aprender a escuchar a un mundo que ya nadie oye. La relación paterno-filial entre Nils y Ruben aporta el anclaje emocional necesario para que el lector se sienta partícipe de una epopeya que, de otro modo, podría resultar demasiado abstracta.

En conclusión, *Nils* es un cómic que exige una lectura pausada para absorber tanto la densidad de su propuesta filosófica como la belleza de su arte. Es una obra que habla de la interconexión de todas las cosas y de la responsabilidad que conlleva el conocimiento. Sin recurrir a lecciones morales simplistas, Hamon y Carrion logran construir un universo propio, melancólico pero esperanzador, que se queda grabado en la retina y en la mente mucho después de cerrar el libro. Es una pieza imprescindible para quienes buscan en el noveno arte una experiencia que combine la aventura épica con la reflexión existencial.

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