Night of the Living Dead

La traslación al noveno arte de *Night of the Living Dead* (La noche de los muertos vivientes) no es una mera adaptación literal del hito cinematográfico de 1968 dirigido por George A. Romero. En el ámbito del cómic, esta obra se ha ramificado a través de diversas editoriales, siendo las etapas de Avatar Press y, más recientemente, Double Take, las que han definido su identidad en las viñetas. Como experto en el medio, es fundamental entender que el cómic actúa tanto de precuela como de expansión lateral y secuela espiritual, profundizando en el colapso social que la película apenas pudo esbozar debido a sus limitaciones presupuestarias y espaciales.

La premisa fundamental del cómic respeta el canon original: por razones que oscilan entre la radiación de una sonda espacial regresando de Venus y un fenómeno biológico inexplicable, los muertos recientes regresan a la vida. No son los zombis rápidos y atléticos del cine contemporáneo; son "ghouls" lentos, persistentes y movidos por un hambre atávica de carne humana. La narrativa se aleja de la claustrofóbica granja de Pensilvania para ofrecer una visión panorámica del caos. El cómic explora cómo el tejido de la civilización se desgarra en cuestión de horas, centrándose en la incapacidad de las instituciones gubernamentales y militares para reaccionar ante una amenaza que desafía las leyes de la naturaleza.

En las versiones publicadas por Avatar Press, bajo la pluma de guionistas como John Russo (co-creador de la película original), el cómic se sumerge en el "Día 1". La historia sigue a diversos grupos de supervivientes en entornos rurales y urbanos. A diferencia del filme, donde la tensión es principalmente psicológica y contenida, el cómic aprovecha la libertad del medio para mostrar la magnitud del desastre. Se nos presenta una sociedad que, inicialmente, trata la crisis como un disturbio civil o una serie de asesinatos aislados, hasta que la escala de la resurrección se vuelve innegable.

El estilo visual de estas adaptaciones suele rendir homenaje a la estética de finales de los años 60. Muchas de las ediciones optan por un blanco y negro riguroso o una paleta de colores desaturados que evoca la atmósfera sombría y desesperanzadora de la obra original. El dibujo se recrea en el detalle anatómico y el horror visceral, permitiendo que el lector experimente la crudeza de los ataques de forma mucho más explícita que en el celuloide. Sin embargo, el verdadero horror en el cómic no reside únicamente en los muertos, sino en la desintegración de la moralidad humana.

Un aspecto distintivo de la narrativa en el cómic es la exploración de las "zonas grises" del brote. Se introducen subtramas sobre experimentos fallidos, la respuesta de las milicias locales y el impacto del pánico en la psique individual. Los personajes no son héroes arquetípicos; son individuos falibles, a menudo egoístas, cuyas decisiones erráticas aceleran su propia caída. El cómic logra capturar esa sensación de fatalismo inherente a la visión de Romero y Russo: la idea de que la humanidad está condenada no por la fuerza de los muertos, sino por su incapacidad para unirse frente a la extinción.

En la etapa de Double Take, el universo se expande aún más mediante una serie de títulos interconectados que ocurren simultáneamente en el mismo condado. Aquí, el cómic adopta un tono de realismo sucio, donde la vida cotidiana se ve interrumpida por lo absurdo y lo macabro. Se analiza la burocracia del apocalipsis y cómo la normalidad intenta persistir incluso cuando los muertos caminan por las calles.

En resumen, el cómic de *Night of the Living Dead* es una pieza esencial para entender la evolución del género de terror en las viñetas. No se limita a repetir lo que ya vimos en pantalla, sino que utiliza el lenguaje secuencial para diseccionar el colapso de la humanidad, ofreciendo una experiencia cruda, gráfica y profundamente nihilista que expande el mito del zombi moderno hacia nuevas y perturbadoras direcciones. Es un estudio sobre el miedo, el aislamiento y la fragilidad de la estructura social ante lo inexplicable.

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