New Men

New Men, la obra escrita por Boris Konfel e ilustrada por Eric Grissom, se posiciona como una de las propuestas más crudas y provocativas dentro del género de la ciencia ficción distópica y la deconstrucción del mito del superhéroe en la narrativa contemporánea del cómic. La historia nos traslada a un futuro cercano donde la estructura social ha sido alterada irreversiblemente por la aparición de una sustancia revolucionaria y letal: una droga sintética capaz de otorgar habilidades sobrehumanas a quienes la consumen. Sin embargo, este don divino conlleva un precio absoluto; el uso de la droga acelera el metabolismo de tal manera que el usuario, tras alcanzar un breve periodo de omnipotencia, sufre una combustión biológica o un fallo sistémico que termina inevitablemente en la muerte.

El núcleo narrativo de New Men no se centra en el heroísmo altruista, sino en la desesperación, la adicción y la lucha por el control de la evolución humana. En este escenario, los "New Men" no son salvadores con capa, sino individuos marginados, buscavidas o peones de corporaciones que deciden intercambiar su longevidad por unos instantes de poder absoluto. La trama arranca con una premisa de persecución y supervivencia: Faith, una joven que posee una conexión biológica única y misteriosa con esta sustancia, se convierte en el objetivo principal de múltiples facciones. Faith no es solo una víctima del sistema, sino el posible eslabón perdido que podría estabilizar el efecto de la droga o, por el contrario, desencadenar el fin de la humanidad tal como la conocemos.

El mundo que Konfel construye es un entorno urbano decadente, donde la brecha entre las élites y los desposeídos se mide por el acceso a esta tecnología biológica. La narrativa se expande a través de un conflicto a tres bandas. Por un lado, tenemos a las corporaciones y entidades gubernamentales que buscan monopolizar el compuesto para crear el arma definitiva o el producto de consumo más adictivo de la historia. Por otro, bandas criminales y sindicatos del mercado negro que ven en los "New Men" una herramienta de terror y lucro rápido. Y en medio de este caos, un grupo de disidentes y supervivientes que intentan proteger a Faith, viendo en ella no un recurso, sino una persona cuya existencia desafía la lógica de autodestrucción que impera en la sociedad.

Visualmente, el trabajo de Eric Grissom es fundamental para establecer la atmósfera de la obra. Su estilo, caracterizado por un trazo sucio, cinético y cargado de sombras, refuerza la sensación de urgencia y peligro constante. Las secuencias de acción no buscan la espectacularidad limpia del cómic de superhéroes tradicional, sino que transmiten la violencia visceral y el deterioro físico que sufren los personajes al forzar sus cuerpos más allá de los límites naturales. El uso del color y la composición de las viñetas subrayan la dualidad de la droga: el brillo eufórico del poder frente a la oscuridad absoluta de la muerte inminente.

Temáticamente, New Men explora conceptos profundos como la obsolescencia programada del ser humano, la ética de la mejora biológica y la corrupción del espíritu ante la promesa de la grandeza efímera. Es una crítica mordaz al consumismo extremo, donde incluso la vida y la muerte se convierten en mercancías intercambiables. La obra evita los tropos habitual

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