New Man Vol. 1 representa uno de los hitos narrativos y visuales más interesantes de la etapa de mediados de los años 90 dentro del sello Extreme Studios, fundado por Rob Liefeld bajo el paraguas de Image Comics. Publicada originalmente en 1996, esta serie se aleja parcialmente de los tropos de los equipos de superhéroes hipermusculados que definieron la época para centrarse en una narrativa de corte más individualista, existencial y cargada de una estética que anticipaba la influencia del manga en el cómic estadounidense.
La trama de este primer volumen se centra en la figura de David, un joven que despierta en un mundo que no comprende, poseyendo habilidades que desafían las leyes de la física y la biología convencional. David no es un ser humano común; es lo que se denomina un "Neo-Humano", una entidad biológicamente diseñada y perfeccionada. La premisa arranca con su huida de las instalaciones de una organización clandestina y extremadamente poderosa conocida como The Covenant (El Pacto). Este grupo, que opera en las sombras de la continuidad del universo Extreme, considera a David como su propiedad más valiosa, un prototipo de perfección genética destinado a fines que el protagonista rechaza instintivamente.
El conflicto central de este volumen no solo reside en la supervivencia física de David frente a los agentes enviados para recuperarlo, sino en su búsqueda de identidad. A diferencia de otros héroes de la editorial que abrazan su rol de guerreros de inmediato, David experimenta una desconexión profunda con su entorno. La narrativa explora la dicotomía entre su naturaleza como arma biológica y su deseo de poseer una humanidad que, técnicamente, nunca le fue otorgada. A medida que avanza el volumen, el lector descubre que David posee la capacidad de manipular la energía a nivel molecular, lo que le otorga una versatilidad de poderes que van desde la proyección de ráfagas energéticas hasta una agilidad y fuerza sobrehumanas, todo ello condicionado por un aprendizaje acelerado y traumático.
En el apartado artístico, New Man Vol. 1 destaca por el trabajo de Jeff Matsuda, cuyo estilo supuso una ruptura con el canon establecido por Liefeld o Jim Lee. Matsuda introdujo líneas más fluidas, proporciones ligeramente más estilizadas y una dinámica de paneles que bebía directamente de la animación y el cómic japonés. Esta elección visual no fue casual; servía para enfatizar la juventud y la naturaleza "nueva" del protagonista, diferenciándolo visualmente de los personajes más toscos y veteranos de series como *Youngblood* o *Brigade*. El entintado y el color de la época refuerzan esa atmósfera de ciencia ficción distópica y urbana que permea toda la obra.
El guion, que contó con la colaboración de nombres como Eric Stephenson, se estructura como un "thriller" de persecución constante. A lo largo de los números que componen este primer volumen, David se encuentra con diversos aliados y enemigos que expanden el lore de los Neo-Humanos. Se establece que él no es un caso aislado, sino el resultado de décadas de experimentación secreta. La tensión aumenta cuando David comprende que su mera existencia es una amenaza para el statu quo de las facciones que controlan el mundo desde las sombras, lo que lo obliga a dejar de huir y empezar a cuestionar el propósito de su creación.