La novela gráfica 'N', publicada por Marvel Knights, representa una de las incursiones más perturbadoras y logradas del noveno arte en el terreno del horror cósmico contemporáneo. Basada en el relato homónimo de Stephen King (incluido en la antología *Just After Sunset*), esta adaptación cuenta con el guion de Marc Guggenheim y el arte distintivo de Alex Maleev. La obra no se limita a trasladar las palabras de King a viñetas, sino que utiliza el lenguaje visual para potenciar una atmósfera de paranoia y desesperación que resulta difícil de sacudirse una vez terminada la lectura.
La narrativa se estructura a través de una serie de documentos, cartas y sesiones de terapia que reconstruyen un caso clínico aterrador. El eje central de la historia es el Dr. Johnny Bonsaint, un psiquiatra que comienza a tratar a un paciente anónimo, referido simplemente como "N.". Este hombre padece un trastorno obsesivo-compulsivo severo y debilitante. Sin embargo, a medida que avanzan las sesiones, Bonsaint descubre que las compulsiones de N. no son meras disfunciones químicas o traumas infantiles, sino una respuesta desesperada ante una realidad física que desafía la comprensión humana.
N. relata un encuentro fortuito en un lugar llamado Ackerman’s Field, un campo remoto en Maine donde se alza un círculo de piedras similar a Stonehenge, conocido localmente como "Las Siete Hermanas". El conflicto surge de una discrepancia perceptual: N. insiste en que, dependiendo del ángulo y del estado mental del observador, las piedras no son siete, sino ocho. Esta octava piedra actúa como una suerte de "tapón" o membrana entre nuestra realidad y una dimensión poblada por entidades monstruosas y primigenias, lideradas por un ser de una malevolencia incalculable llamado Cthun.
El núcleo del cómic explora la idea de que el orden es la única barrera contra el caos absoluto. N. vive atrapado en un ciclo interminable de rituales numéricos —contar objetos, tocar superficies, organizar su entorno en números pares— porque cree firmemente que su vigilancia y su simetría mantienen cerrada la puerta de Ackerman’s Field. Lo que comienza como un estudio de caso sobre la salud mental se transforma rápidamente en un relato de horror metafísico donde la obsesión se revela como una carga heroica y solitaria.
El trabajo de Alex Maleev es fundamental para el éxito de esta obra. Su estilo, caracterizado por texturas sucias, una paleta de colores apagada y un uso magistral de las sombras, captura perfectamente la decrepitud mental de los personajes. Maleev utiliza técnicas mixtas que otorgan al cómic una apariencia fotorrealista pero distorsionada, lo que refuerza la sensación de que el mundo que vemos es solo una fachada frágil. Las representaciones de Ackerman’s Field son especialmente inquietantes; el artista logra que un paisaje natural parezca intrínsecamente "incorrecto", transmitiendo al lector la misma inquietud que sienten los protagonistas.
Uno de los temas más potentes de 'N' es la naturaleza contagiosa del horror. La obra sugiere que el conocimiento de ciertas verdades cósmicas actúa como un virus mental. A medida que el Dr. Bonsaint profundiza en el testimonio de su paciente, la lógica de N. empieza a filtrarse en su propia mente, erosionando su racionalidad científica. El cómic maneja con maestría el suspense psicológico, planteando la duda constante de si estamos ante un caso de histeria compartida (*folie à deux*) o ante una amenaza existencial genuina que la humanidad no está preparada para comprender.
Sin recurrir a trucos fáciles o al gore excesivo, 'N' construye una tensión creciente que se apoya en lo que no se ve y en lo que se intuye entre las sombras de las piedras. Es una pieza esencial para los seguidores de la mitología de Lovecraft y para quienes disfrutan de historias donde el verdadero monstruo es la fragilidad de la cordura humana. La edición de Marvel Knights respeta la estructura epistolar del material original, convirtiendo al lector en un cómplice que, al igual que el psiquiatra, termina atrapado en la necesidad compulsiva de contar las piedras y rezar para que el número sea el correcto.