Mycroft Holmes y el Libro del Apocalipsis

En el vasto universo de las adaptaciones y expansiones del canon holmesiano, "Mycroft Holmes y el Libro del Apocalipsis" (*Mycroft Holmes and the Apocalypse Handbook*) destaca como una de las propuestas más frescas y dinámicas de los últimos años. Escrita por la leyenda del baloncesto y reconocido autor Kareem Abdul-Jabbar junto a Raymond Obstfeld, y con el arte detallado de Joshua Cassara, esta obra nos aleja de la imagen tradicional del hermano mayor de Sherlock para presentarnos una historia de origen cargada de intriga, espionaje y una estética que coquetea con el *steampunk*.

La premisa nos sitúa en la década de 1870. Aquí, Mycroft Holmes no es todavía el hombre sedentario, obeso y omnisciente que suele frecuentar el Club Diógenes en los relatos originales de Sir Arthur Conan Doyle. Por el contrario, nos encontramos con un joven Mycroft: brillante, sí, pero también arrogante, cínico, físicamente activo y con una vida social —y amorosa— considerablemente más agitada que la de su hermano menor. Esta versión del personaje es un agente al servicio de la Corona Británica, cuya inteligencia superior lo convierte en el activo más valioso y, a la vez, más difícil de manejar para el gobierno de la Reina Victoria.

El conflicto central se dispara cuando el gobierno británico descubre la existencia del "Libro del Apocalipsis". Lejos de ser un manuscrito místico o religioso, este libro es un compendio técnico de armas de destrucción masiva, diseñado por un genio renegado. Los planos contenidos en sus páginas detallan tecnologías que están décadas, si no siglos, por delante de su tiempo: máquinas capaces de arrasar ciudades enteras y alterar el equilibrio de poder global de forma irreversible. Cuando el manual es robado, Mycroft es reclutado para recuperarlo antes de que caiga en manos de potencias enemigas o de grupos anarquistas que buscan el colapso de la civilización.

La narrativa se estructura como una trepidante aventura de espionaje internacional que lleva al protagonista desde los callejones neblinosos de Londres hasta los vastos y peligrosos territorios del Oeste americano. En este viaje, Mycroft no está solo; cuenta con la ayuda de Cyrus Douglas, un personaje que aporta un contrapunto moral y físico necesario para las carencias empáticas del protagonista. La dinámica entre ambos es uno de los pilares del cómic, ofreciendo una perspectiva sobre las tensiones raciales y sociales de la época, un sello distintivo de la escritura de Abdul-Jabbar.

Visualmente, el trabajo de Joshua Cassara es fundamental para establecer el tono de la obra. Su dibujo logra capturar la suciedad y la opulencia de la era victoriana con la misma eficacia. El diseño de las "armas apocalípticas" es creativo y amenazador, integrándose de manera orgánica en un mundo que aún depende del vapor y el carbón. El uso de las sombras y la composición de las viñetas refuerzan la sensación de peligro constante y la escala global de la amenaza.

A diferencia de las historias de Sherlock, donde el misterio suele ser un rompecabezas deductivo de salón, "Mycroft Holmes y el Libro del Apocalipsis" se inclina hacia la acción y la geopolítica. El guion explora la carga que supone poseer una mente superior y la responsabilidad ética de manejar conocimientos que podrían destruir el mundo. Mycroft se presenta como un hombre que desprecia a la mayoría de las personas por su falta de intelecto, pero que se ve obligado a salvarlas para preservar el orden que permite su propia existencia privilegiada.

En resumen, este cómic es una pieza esencial para quienes buscan una expansión del mito de los Holmes que no tema arriesgarse con el género de la aventura pura. Sin caer en el spoiler, la obra logra cerrar su arco principal dejando claro por qué Mycroft terminará convirtiéndose en el hombre que "es" el gobierno británico, mientras nos ofrece una visión fascinante de un mundo victoriano al borde de una destrucción tecnológica prematura. Es una historia de ambición, ciencia descontrolada y la formación de una de las mentes más complejas de la literatura universal.

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