Mustafá, Almanaque 3 representa un documento esencial para comprender la evolución de la historieta costumbrista argentina y el impacto de la editorial Rico Tipo en la cultura popular de mediados del siglo XX. Esta publicación, centrada en uno de los personajes más carismáticos creados por Guillermo Divito, se aleja de la narrativa de continuidad para abrazar el formato de antología anual, donde el humor gráfico y la sátira social convergen en una edición de colección.
El personaje de Mustafá es, en esencia, el arquetipo del inmigrante de origen sirio-libanés (popularmente denominado "turco" en el Río de la Plata) que busca integrarse en la vertiginosa Buenos Aires de la época. En este tercer almanaque, la figura de Mustafá se presenta ya consolidada en el imaginario colectivo. No es solo un comerciante obsesionado con el ahorro y la rentabilidad; es un observador agudo de las contradicciones de la clase media argentina. A través de sus ojos, el lector accede a una visión del mundo donde el regateo, la picardía comercial y la lucha por el ascenso social son los motores principales de la acción.
Desde el punto de vista técnico, el dibujo de Divito en este volumen alcanza una madurez estilística notable. El trazo es limpio, dinámico y extremadamente expresivo. A diferencia de otras obras de la época, Mustafá no depende únicamente del texto para generar comicidad; la gestualidad del personaje, su lenguaje corporal y la ambientación de los escenarios (tiendas de telas, pensiones, calles bulliciosas) aportan una capa de realismo que eleva la obra por encima del simple chiste de situación. El diseño de página en el Almanaque 3 aprovecha el formato mayor para incluir detalles que a menudo se perdían en las tiras semanales, permitiendo una inmersión más profunda en la atmósfera de la época.
La estructura del cómic se divide en una serie de gags autoconclusivos y relatos breves que exploran diferentes facetas de la vida del protagonista. Se abordan temas recurrentes como la tacañería extrema, los malentendidos lingüísticos derivados de su particular forma de hablar y sus interacciones con otros personajes icónicos del universo de Rico Tipo. Sin embargo, lo que hace destacar a este tercer almanaque es la capacidad de Divito para humanizar al estereotipo. Mustafá no es una caricatura plana; posee una filosofía de vida propia, una ética del trabajo inquebrantable y una vulnerabilidad que aflora cuando sus planes de enriquecimiento rápido chocan con la realidad de una sociedad que, aunque lo acoge, nunca deja de verlo como un "otro".
El contexto histórico es fundamental en esta obra. El Almanaque 3 captura la efervescencia de una Argentina en transformación, donde el consumo y la moda empezaban a dictar las normas sociales. Mustafá, como dueño de una tienda o vendedor ambulante según la historia, actúa como el nexo entre la necesidad y el deseo de sus clientes. La obra funciona como un espejo de las aspiraciones de la época, retratando con ironía pero sin crueldad las debilidades humanas.
En términos de narrativa visual, el uso de las sombras y la composición de las viñetas en este volumen demuestran por qué Divito fue un maestro del género. Hay un equilibrio perfecto entre el espacio en blanco y el detalle ornamental, lo que facilita una lectura fluida y agradable. El humor es blanco pero inteligente, basándose más en la psicología de los personajes que en el absurdo físico, aunque este último también tiene su lugar en momentos puntuales de slapstick bien ejecutado.
En conclusión, Mustafá, Almanaque 3 es más que una recopilación de historietas; es un estudio antropológico disfrazado de entretenimiento. Para el coleccionista y el estudioso del cómic, este volumen es una pieza clave para entender la "época de oro" de la revista Rico Tipo y la maestría de Guillermo Divito en la creación de tipos sociales que, a pesar del paso de las décadas, conservan una vigencia sorprendente por su honestidad y su capacidad para retratar la condición humana frente al dinero y la integración social.