Mundodisco – El Color de la Magia

La adaptación al cómic de "Mundodisco: El Color de la Magia" representa un hito fundamental para los seguidores de la narrativa de Terry Pratchett y para los amantes de la narrativa gráfica fantástica. Esta obra, con guion de Scott Rockwell y un arte distintivo de Steven Ross, traslada al lenguaje secuencial la novela que dio origen a uno de los universos más ricos, satíricos y extensos de la literatura contemporánea. Lejos de ser una simple traslación de texto a viñetas, el cómic logra capturar la esencia caótica y vibrante de un mundo que desafía todas las leyes de la lógica y la física.

La premisa nos sitúa en el Mundodisco, un mundo plano que viaja por el cosmos sostenido por cuatro elefantes gigantes —Berilia, Tubul, T'Phon y Jerakeen— que, a su vez, se apoyan sobre el caparazón de Gran A'Tuin, una tortuga estelar de proporciones inimaginables. En este escenario, la historia arranca en la ciudad-estado de Ankh-Morpork, una metrópolis descrita a menudo como un lugar donde el aire se puede masticar y el río Ankh es tan denso que es posible caminar sobre él (o al menos no hundirse de inmediato).

El eje central de la trama es el encuentro fortuito entre dos personajes diametralmente opuestos. Por un lado, tenemos a Rincewind, un mago fallido que fue expulsado de la Universidad Invisible por ser incapaz de aprender un solo hechizo (a excepción de uno extremadamente poderoso y peligroso que se instaló en su mente por accidente). Rincewind es el epítome de la cobardía pragmática; su única ambición es vivir lo suficiente para morir de viejo. Por otro lado, aparece Dosflores, el primer turista del Mundodisco. Procedente del adinerado y lejano Imperio Ágata, Dosflores llega cargado de una ingenuidad peligrosa, una cámara fotográfica (que contiene un pequeño demonio pintor) y una fortuna en oro que, en la cínica Ankh-Morpork, equivale a llevar una diana pintada en la espalda.

El conflicto se dispara cuando el Patricio de la ciudad obliga a Rincewind a actuar como guía y protector del turista, bajo amenaza de muerte. Lo que sigue es una odisea involuntaria que los llevará desde las tabernas más inmundas de la ciudad hasta los confines mismos del disco. En este viaje, el cómic destaca visualmente a uno de los personajes más icónicos de la saga: El Equipaje. Esta caja de madera de peral sabio, dotada de cientos de pequeñas piernas y una actitud homicida hacia cualquiera que amenace a su dueño, se convierte en un elemento visual recurrente que aporta dinamismo y un toque de horror cómico a las viñetas.

El arte de Steven Ross es fundamental para entender esta adaptación. Ross opta por un estilo detallado que no teme abrazar lo grotesco y lo abigarrado. Su interpretación de Ankh-Morpork refleja perfectamente la suciedad y el bullicio de la prosa de Pratchett, mientras que su diseño de personajes establece una estética definitiva para Rincewind, alejándolo de la imagen del mago heroico y presentándolo como un hombre perpetuamente al borde del colapso nervioso. Especial mención merece la representación de La Muerte, quien aparece como un personaje recurrente, frustrado por la persistente habilidad de Rincewind para esquivar lo inevitable.

A lo largo de sus páginas, el cómic explora temas como la naturaleza de la suerte, la construcción de la realidad a través de las creencias y la parodia de los tropos clásicos de la espada y brujería. La narrativa gráfica permite que conceptos abstractos, como el "octarino" (el octavo color del espectro, el color de la magia), se integren visualmente en la composición de las páginas, ofreciendo una experiencia que complementa la imaginación del lector de las novelas.

En resumen, el cómic de "El Color de la Magia" es una puerta de entrada excepcional al Mundodisco. Logra condensar la densidad narrativa de Pratchett sin perder el ritmo, manteniendo el humor ácido y la crítica social subyacente. Es una obra imprescindible para entender cómo la fantasía puede ser, al mismo tiempo, una aventura épica y una deconstrucción hilarante de nuestras propias estructuras sociales, todo ello enmarcado en un viaje hacia el borde de un mundo que cuelga precariamente en el vacío estelar.

Deja un comentario