Mujeres de Blanco

Mujeres de Blanco (*Les Femmes en Blanc*) es una de las series más emblemáticas y longevas del cómic franco-belga contemporáneo. Creada en 1981 por el prolífico guionista Raoul Cauvin y el dibujante Philippe Bercovici para la revista *Spirou*, esta obra se ha consolidado como un referente del humor hospitalario, logrando un equilibrio inusual entre la sátira mordaz, el slapstick y una observación humanista de la medicina.

La premisa de la serie se aleja de los dramas médicos románticos y edulcorados para centrarse en la realidad cotidiana de un hospital general. Las protagonistas absolutas son las enfermeras, figuras que a menudo quedan en segundo plano en otros medios, pero que aquí actúan como el eje vertebrador de la narrativa. A través de sus ojos, el lector es testigo del caos administrativo, las jornadas laborales interminables, la falta de recursos y, sobre todo, la infinita variedad de la naturaleza humana representada en los pacientes.

Estructuralmente, el cómic se organiza principalmente en gags de una sola página o historias cortas de pocas planchas. Esta fragmentación permite a Cauvin explorar una vasta gama de situaciones sin necesidad de una continuidad rígida, aunque el elenco de personajes recurrentes dota a la obra de una familiaridad reconfortante. Entre el personal médico encontramos a enfermeras veteranas que han visto de todo, novatas que lidian con el choque de la realidad, y médicos que oscilan entre la brillantez profesional y la más absoluta torpeza social o hipocondría personal.

El tono de Mujeres de Blanco es distintivo por su capacidad para abordar temas difíciles con ligereza sin caer en la falta de respeto. La serie no teme tratar la enfermedad, la vejez o incluso la muerte, pero siempre lo hace desde una óptica que busca la sonrisa o la reflexión irónica. El humor surge a menudo del contraste entre la solemnidad de la institución médica y la absurdidad de los comportamientos de los pacientes: desde el hipocondríaco profesional que conoce mejor los fármacos que el doctor, hasta el accidentado recurrente que parece tener un abono en urgencias.

El apartado visual de Philippe Bercovici es fundamental para el éxito y la identidad de la obra. Su estilo se encuadra en la tradición de la "escuela de Marcinelle", caracterizada por un trazo dinámico, caricaturesco y extremadamente expresivo. Bercovici es conocido en la industria por su asombrosa rapidez y su capacidad para llenar las viñetas de detalles sin sacrificar la claridad narrativa. Sus personajes son elásticos, capaces de transmitir fatiga extrema o sorpresa cómica con apenas unos rasgos, lo que refuerza el ritmo frenético que suele imperar en los pasillos del hospital ficticio donde transcurre la acción.

Otro aspecto relevante es el rigor, a menudo sorprendente, con el que se tratan ciertos términos y procedimientos médicos. A pesar de ser una obra de humor, se percibe un trabajo de documentación que permite que las situaciones, por muy exageradas que sean, mantengan un pie en la realidad profesional. Esto ha permitido que el cómic goce de una gran popularidad no solo entre el público general, sino también entre el personal sanitario real, que se ve reflejado en las frustraciones y pequeñas victorias de las protagonistas.

En resumen, Mujeres de Blanco es una disección humorística del sistema sanitario. A través de sus más de cuarenta álbumes publicados, la serie ha sabido evolucionar con los tiempos, incorporando nuevas tecnologías y problemáticas sociales, pero manteniendo siempre su esencia: un homenaje teñido de ironía a quienes visten el uniforme blanco y deben lidiar, día tras día, con la fragilidad y la excentricidad del ser humano. Es una lectura esencial para comprender la capacidad del cómic europeo para transformar lo cotidiano en una fuente inagotable de comedia y humanidad.

Deja un comentario