En el vasto y a menudo sombrío panorama de la historieta argentina, existen obras que logran capturar la esencia de la decadencia urbana con una precisión casi quirúrgica. 'Mosquito', la obra nacida de la colaboración entre el legendario dibujante Francisco Solano López (consagrado mundialmente por *El Eternauta*) y el mordaz guionista Eduardo Maicas, es uno de esos títulos imprescindibles que todo conocedor del noveno arte debe abordar con respeto y una dosis de cinismo.
Publicada originalmente en las páginas de la mítica revista *Fierro* durante la década de los 80, 'Mosquito' no es solo un cómic; es un testimonio visual y narrativo de una época y un sentimiento. Como experto, me atrevo a decir que esta obra representa una de las cumbres del "noir" rioplatense, alejándose de los tropos del detective con gabardina para sumergirse en la suciedad de los callejones y la marginalidad más absoluta.
La atmósfera: Una ciudad que devora
La sinopsis de 'Mosquito' nos sitúa en una metrópolis que bien podría ser Buenos Aires, pero que funciona como un trasunto de cualquier gran urbe latinoamericana asfixiada por la corrupción, la desigualdad y el olvido. En este escenario, la ciudad no es un simple fondo, sino un organismo vivo, una entidad opresiva que parece alimentarse de sus habitantes.
El protagonista, que da nombre a la obra, es un personaje fascinante por su aparente insignificancia. Mosquito es un hombre menudo, de rasgos afilados y mirada esquiva, que se mueve por los márgenes de la sociedad. No es un superhéroe, ni siquiera un antihéroe convencional; es un superviviente, un "parásito" —en el sentido más biológico y menos peyorativo de la palabra— que ha aprendido a navegar por las cloacas del sistema para subsistir. Su apodo no es gratuito: como el insecto, es pequeño, molesto, difícil de atrapar y capaz de extraer lo que necesita de los cuerpos más grandes y poderosos antes de desaparecer en las sombras.
El estilo visual: El claroscuro de la desesperanza
Hablar de 'Mosquito' es, inevitablemente, rendirse ante el genio de Francisco Solano López. En esta obra, el maestro