Mortadelo Ep1 Extras y Almanaques

Sumergirse en las páginas de "Mortadelo Ep1: Extras y Almanaques" es realizar un viaje arqueológico al corazón mismo del noveno arte español. Como experto en el medio, puedo afirmar que este volumen no es solo una recopilación de historietas; es el testimonio impreso de la evolución de un genio, Francisco Ibáñez, y del nacimiento de los dos iconos más grandes de nuestra cultura popular: Mortadelo y Filemón.

Para entender la relevancia de este tomo, primero debemos situarnos en el contexto de la mítica Editorial Bruguera. Durante décadas, las revistas semanales como *Pulgarcito*, *Tío Vivo* o la propia cabecera de *Mortadelo* no eran suficientes para saciar el hambre de risas de los lectores. Así nacieron los "Extras" y los "Almanaques". Estos ejemplares especiales, generalmente lanzados en Navidad o verano, contaban con un mayor número de páginas, un papel de calidad ligeramente superior y, sobre todo, permitían a los autores expandir su creatividad fuera de la rigidez de las entregas semanales de una o dos páginas.

Este primer episodio de la colección se centra en recuperar ese material "especial" que, durante mucho tiempo, fue difícil de encontrar para el coleccionista medio. Aquí no encontramos las aventuras largas y estructuradas de 44 páginas que todos conocemos (como *El sulfato atómico*), sino la esencia pura del *gag* visual y la bofetada a tiempo. Es la etapa en la que Mortadelo y Filemón aún operaban bajo el sello de la "Agencia de Información", mucho antes de que la T.I.A. (Técnicos de Investigación Aeroterráquea) fuera siquiera un concepto en la mente de Ibáñez.

Lo que hace fascinante a este volumen es observar la metamorfosis física y psicológica de los personajes. En estas páginas primerizas, vemos a un Filemón que todavía luce una chaqueta de detective clásico y fuma en pipa, intentando emular a un Sherlock Holmes castizo, mientras que Mortadelo es un ayudante despistado que ya empieza a mostrar su asombrosa capacidad para el disfraz, aunque con un diseño mucho más estilizado y anguloso que el que veríamos en los años 80 y 90.

La narrativa en estos extras y almanaques es una explosión de energía. Al ser historias autoconclusivas, el ritmo es frenético. Cada viñeta está cargada de detalles, y es aquí donde Ibáñez comenzó a perfeccionar su técnica de "segundo plano": esos ratones haciendo pesas, arañas con bombín o carteles absurdos que pueblan las esquinas de los dibujos y que obligan al lector a revisar la página una y otra vez.

Desde el punto de vista técnico, este recopilatorio es una lección de narrativa visual. Veremos cómo Ibáñez pasa de una estructura de página clásica y ordenada a una composición mucho más dinámica, donde el movimiento de los personajes parece romper los márgenes de la viñeta. El humor es, por supuesto, el sello de identidad: un humor blanco pero con una carga de ironía social muy sutil, que retrataba las penurias y las aspiraciones de la España de la época a través de la lente del absurdo.

Para el lector nostálgico, este volumen es una magdalena de Proust que huele a tinta de quiosco y tardes de merienda. Para el nuevo lector o el estudioso del cómic, es la oportunidad de ver cómo se forjaron los pilares de la comedia slapstick en España. No hay spoilers posibles en una obra que se basa en la sorpresa constante del disfraz de Mortadelo o en el enésimo golpe que recibe Filemón por culpa de la incompetencia de su socio; el placer reside en el "cómo" y no en el "qué".

En resumen, "Mortadelo Ep1: Extras y Almanaques" es una pieza de museo que se puede leer con la misma frescura que hace sesenta años. Es el registro de una época en la que el papel impreso era el rey del entretenimiento y Francisco Ibáñez su monarca indiscutible. Poseer este volumen es tener un trozo de la historia del humor gráfico, una recopilación que dignifica el trabajo de los "extras" de Navidad y verano, elevándolos a la categoría de clásicos imprescindibles. Si quieres entender por qué Mortadelo y Filemón han sobrevivido a generaciones, cambios políticos y revoluciones tecnológicas, la respuesta está en estas páginas: en su capacidad inagotable de hacernos reír ante el desastre.

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