Monolito, la obra escrita y dibujada por el autor sevillano Fran Galán y publicada bajo el sello Evolution de Panini Comics, se erige como una de las propuestas más ambiciosas, introspectivas y visualmente subyugantes del panorama del cómic español contemporáneo. Lejos de las convenciones del género de ciencia ficción de acción trepidante, esta novela gráfica se sumerge en las aguas de la especulación filosófica y el existencialismo, utilizando un evento de escala planetaria para diseccionar la psique humana y la fragilidad de nuestras estructuras sociales.
La premisa de la obra es tan rotunda como su título: un día, sin previo aviso ni explicación, una estructura colosal de color negro absoluto aparece en la Tierra. Este monolito, de proporciones que desafían la lógica arquitectónica y física, no emite señales, no interactúa de forma evidente y permanece en un silencio sepulcral. A partir de este punto de ruptura, la narrativa no se centra en el origen de la estructura —evitando caer en los tropos habituales de la invasión alienígena—, sino en la reacción en cadena que provoca en la humanidad. El cómic se convierte en un estudio sobre la obsesión, el miedo a lo desconocido y la búsqueda desesperada de significado en un universo que parece haber dejado de darnos respuestas.
Estructuralmente, *Monolito* se aleja de la narrativa lineal convencional para ofrecer un relato fragmentado que abarca diferentes épocas y perspectivas. Fran Galán utiliza el paso del tiempo como una herramienta narrativa fundamental, mostrando cómo la presencia de la estructura altera el curso de la historia, la religión, la ciencia y la vida cotidiana de individuos anónimos. La obra explora cómo el ser humano es capaz de sacralizar o demonizar aquello que no comprende, y cómo la presencia de lo infinito pone de manifiesto la finitud y la insignificancia de nuestras ambiciones personales.
El apartado gráfico es, sin lugar a dudas, el pilar sobre el que se asienta la magnitud de esta obra. Galán despliega un estilo pictórico que combina una técnica depurada con un uso narrativo del color magistral. El dibujo no solo ilustra la historia, sino que transmite la atmósfera de opresión y asombro que impregna cada página. El contraste entre la negrura absoluta e impenetrable del monolito y los paisajes terrestres —a menudo representados con texturas orgánicas y una paleta de colores que oscila entre lo melancólico y lo onírico— crea una tensión visual constante. El autor juega con la escala de manera soberbia, logrando que el lector sienta la pequeñez de los personajes frente a la inmensidad de la estructura, un recurso que refuerza el tema central de la insignificancia humana.
Narrativamente, el cómic destaca por su capacidad para gestionar los silencios. Hay secuencias enteras donde la imagen toma el control absoluto, permitiendo que el lector procese la carga emocional y metafísica de la situación sin la interferencia de diálogos innecesarios. Esta economía de palabras potencia el misterio y obliga a una lectura más pausada y reflexiva. *Monolito* no es una obra que entregue soluciones masticadas; es un espejo que devuelve las preguntas que la humanidad se ha hecho desde sus inicios: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos? y, sobre todo, ¿qué lugar ocupamos en un cosmos que no parece tenernos en cuenta?
En conclusión, *Monolito* es una pieza de ciencia ficción dura en su concepto pero profundamente humanista en su ejecución. Fran Galán logra crear una atmósfera que recuerda a los grandes referentes del género, como Arthur C. Clarke o Stanley Kubrick, pero dotándola de una identidad propia y una sensibilidad visual contemporánea. Es un cómic que exige atención y que perdura en la mente del lector mucho después de haber cerrado sus páginas, consolidándose como un hito narrativo que utiliza lo extraordinario para hablar de lo más íntimo y terrenal de nuestra especie. Una obra imprescindible para quienes buscan en el noveno arte una experiencia que trascienda el mero entretenimiento y se adentre en el terreno de la reflexión pura.