Mjollnir

Mjöllnir, la obra escrita por Olivier Peru e ilustrada por Pierre-Denis Goux, representa una de las reinterpretaciones más ambiciosas y crudas de la mitología nórdica dentro del panorama del cómic europeo contemporáneo. Publicada originalmente por la editorial francesa Soleil y traída al mercado hispanohablante por Yermo Ediciones, esta serie se aleja de las versiones edulcoradas o superheroicas para sumergirse en una fantasía oscura, visceral y profundamente arraigada en la tragedia épica.

La premisa de la obra rompe con el canon tradicional desde sus cimientos: aquí, Thor no es el apuesto y altivo dios del trueno que habita en los salones dorados de Asgard. En esta versión, Thor es un enano, un paria entre los suyos, dotado de una fuerza descomunal y una rabia contenida que define su existencia. Esta decisión narrativa de Olivier Peru no es un mero capricho estético; transforma la dinámica de poder de los Nueve Reinos. El protagonista es un maestro herrero, un artesano del metal que vive a la sombra de los dioses (los Aesir), quienes son presentados como seres distantes, manipuladores y, a menudo, crueles, que utilizan a las razas "inferiores" como peones en su guerra eterna contra los gigantes.

La trama se pone en marcha cuando el equilibrio entre los mundos se fractura. Los gigantes de hielo y fuego amenazan con desatar el Ragnarök, y los dioses se ven obligados a buscar un arma definitiva capaz de inclinar la balanza a su favor. Es en este contexto donde el martillo, el legendario Mjöllnir, cobra un protagonismo absoluto. Sin embargo, en este cómic, el martillo no es solo una herramienta de destrucción; es un objeto maldito, una carga física y espiritual que exige un precio altísimo a quien ose empuñarlo. La historia sigue el viaje de Thor mientras forja su propio destino, tratando de escapar de la servidumbre impuesta por Odín y buscando una identidad que trascienda su condición de herramienta de los dioses.

El guion de Peru destaca por su capacidad para construir un mundo denso y coherente. No se limita a la acción constante, sino que dedica espacio a la política entre clanes, la cosmogonía del Yggdrasil y la psicología de un protagonista atormentado por su propia naturaleza. La narrativa es densa, con diálogos que evocan la solemnidad de las sagas antiguas pero con un ritmo moderno que mantiene la tensión en cada capítulo. El conflicto central no es solo la guerra externa contra los gigantes, sino la lucha interna de Thor por la libertad y la justicia en un universo donde los conceptos de "bien" y "mal" están desdibujados por la ambición de las deidades.

En el apartado visual, el trabajo de Pierre-Denis Goux es, sencillamente, magistral. Su estilo se caracteriza por un nivel de detalle obsesivo que dota de una textura tangible a las armaduras, las barbas trenzadas, las runas grabadas en piedra y los paisajes desolados del norte. Goux logra transmitir la escala colosal de los gigantes y la majestuosidad decadente de Asgard con una narrativa visual fluida. El diseño de personajes es robusto y expresivo; el Thor enano posee una fisicidad imponente que compensa su estatura, proyectando una sensación de poder bruto y cansancio existencial. El uso del color, a menudo apoyado en tonos fríos y terrosos, refuerza la atmósfera opresiva y pre-apocalíptica de la obra.

Mjöllnir es, en esencia, una

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