Miradas, Apuntes, Caricias y Viejo

*Miradas, Apuntes, Caricias y Viejo* no es solo una recopilación de historietas; es un compendio de la madurez artística y narrativa de Horacio Altuna, uno de los maestros indiscutibles del noveno arte argentino y mundial. Publicada originalmente en diversas etapas y formatos, esta obra aglutina una serie de relatos cortos y viñetas que funcionan como un caleidoscopio de la condición humana, la vida urbana y la sensualidad, elementos que han definido la carrera del autor desde su radicación en España.

La estructura del libro se divide en bloques temáticos que, aunque independientes, comparten una atmósfera común: la observación minuciosa de lo cotidiano. En el segmento de *Miradas*, Altuna explora el concepto del voyerismo desde una perspectiva sociológica y emocional. Aquí, el autor utiliza la ciudad como un escenario donde los personajes se observan, se desean o se ignoran. No se trata de una mirada lasciva, sino de una exploración sobre cómo la identidad se construye a través de los ojos del otro. El dibujo, caracterizado por un realismo exquisito, captura gestos mínimos que revelan soledades profundas o anhelos no verbalizados.

En *Apuntes*, el autor adopta un tono más fragmentario, casi como si estuviéramos ante el cuaderno de bocetos de un cronista visual. Son escenas breves, destellos de vida que ocurren en los márgenes de la gran ciudad. Altuna demuestra aquí su capacidad para sintetizar una historia completa en apenas un par de páginas, apoyándose en una narrativa visual donde el texto suele ser escaso o inexistente. La maestría técnica se hace evidente en el manejo de las luces y las sombras, creando ambientes que el lector puede casi respirar.

El bloque de *Caricias* se adentra en el terreno del erotismo, una faceta por la que Altuna es ampliamente reconocido. Sin embargo, en esta obra, el erotismo se aleja de lo explícito para centrarse en la calidez, el contacto y la intimidad. Las historias exploran la piel como frontera y como punto de encuentro. El dibujo de las figuras femeninas y masculinas huye de los cánones hiperbólicos del cómic comercial para abrazar una belleza natural, tangible y cercana. La caricia, en este contexto, es un acto de comunicación que trasciende lo físico, convirtiéndose en un refugio contra la frialdad del entorno urbano.

Finalmente, el relato titulado *Viejo* actúa como el ancla emocional y narrativa del volumen. A diferencia de las piezas anteriores, más etéreas o fragmentadas, *Viejo* presenta una estructura de cuento corto más tradicional y profunda. La historia aborda el paso del tiempo, la nostalgia y la dignidad en la vejez. A través de un protagonista que observa cómo el mundo que conocía se transforma o desaparece, Altuna reflexiona sobre la memoria y el peso de los recuerdos. Es una pieza melancólica que equilibra la ligereza de los bloques anteriores y dota al conjunto de una gravedad necesaria.

Desde el punto de vista técnico, el cómic es una lección de dibujo. Altuna emplea un trazo limpio pero cargado de texturas, donde el uso del color (o su ausencia en ciertas ediciones) está siempre al servicio de la narrativa emocional. Los fondos no son meros decorados; las calles, los cafés y los apartamentos están dotados de una personalidad propia que sitúa al lector en una realidad reconocible, generalmente inspirada en la estética europea de finales del siglo XX.

En conclusión, *Miradas, Apuntes, Caricias y Viejo* es una obra fundamental para entender el cómic de autor contemporáneo. No busca el impacto de la acción o el giro de guion efectista, sino la conexión con el lector a través de la empatía y la observación. Es un libro sobre la belleza de lo efímero y la persistencia de los sentimientos humanos en un mundo que nunca deja de moverse. Para el estudioso del cómic, representa la cumbre de un estilo que combina la precisión técnica con una sensibilidad humanista excepcional.

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