Messara

*Messara* es una de las obras más singulares y evocadoras dentro del panorama del cómic europeo de finales del siglo XX. Publicada originalmente en la década de los noventa por la editorial Glénat, esta trilogía es el resultado de la colaboración entre el guionista Philippe Bonifay y el dibujante Jacques Terpant. La obra se inscribe en el género de la ficción histórica con tintes mitológicos, alejándose de los tropos habituales del género de "espada y sandalia" para ofrecer una visión mucho más introspectiva, antropológica y visualmente poética de la Antigüedad.

La trama se sitúa en la isla de Creta, durante el apogeo de la civilización minoica, un periodo que a menudo queda eclipsado en la cultura popular por la Grecia Clásica. Sin embargo, Bonifay y Terpant deciden sumergir al lector en este mundo de palacios laberínticos, rituales solares y una conexión casi mística con la naturaleza y la fauna. El protagonista, que da nombre a la serie, es un joven cuya trayectoria vital sirve de hilo conductor para explorar las tensiones sociales, religiosas y políticas de una sociedad que se encuentra en un punto de inflexión.

Desde el primer volumen, *La Fureur de l'oiseau-lyre* (La furia del pájaro lira), la narrativa establece un tono pausado pero denso. No estamos ante una historia de grandes batallas épicas, sino ante un drama humano donde el destino personal se entrelaza con el peso de la tradición y el mito. Messara es un personaje que busca su identidad en un entorno donde los dioses no son figuras distantes, sino fuerzas tangibles que se manifiestan en el clima, en el comportamiento de los animales y en la estructura misma de la sociedad.

El segundo tomo, *Le Regard du taureau* (La mirada del toro), profundiza en la simbología taurina, eje central de la cultura cretense. Aquí, el cómic aborda la figura del toro no solo como una bestia de sacrificio o un elemento de espectáculo (el famoso salto del toro o taurocatapsia), sino como una representación del poder, la fertilidad y el peligro latente que acecha bajo la superficie de la civilización. La relación de Messara con estos elementos sagrados y profanos define su madurez y su posición frente a las jerarquías de la isla.

Finalmente, en *Le Sang des montagnes* (La sangre de las montañas), la trilogía alcanza su clímax emocional y temático. La obra cierra el ciclo vital del protagonista mientras la propia civilización minoica parece enfrentarse a su propio ocaso. Bonifay maneja con maestría la ambigüedad: nunca queda del todo claro si los eventos son fruto de la voluntad divina o de la inevitable erosión del tiempo y las ambiciones humanas, lo que dota al cómic de una capa filosófica muy gratificante para el lector exigente.

En el apartado visual, el trabajo de Jacques Terpant es, sencillamente, magistral. Su estilo se caracteriza por un realismo detallado que huye de la rigidez. Terpant logra capturar la luz del Mediterráneo de una manera casi pictórica; los ocres, los azules profundos y los tonos tierra dominan una paleta que transporta al lector al calor asfixiante y a la brisa salina de Creta. La reconstrucción arqueológica de los palacios, como el de Cnosos, y de la vestimenta minoica es riguro

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