Médico Brujo Volumen 2: Mala Praxis (título original: *Witch Doctor Vol. 2: Mal Practice*) representa la consolidación de una de las propuestas más frescas y perturbadoras dentro del catálogo de Skybound e Image Comics. Escrito por Brandon Seifert e ilustrado por Lukas Ketner, este segundo volumen profundiza en la premisa única que definió a la serie desde su inicio: el tratamiento de lo sobrenatural no a través del misticismo tradicional o la religión, sino mediante la medicina, la biología y la epidemiología.
La historia retoma las andanzas del Dr. Vincent Morrow, un "médico brujo" cuya filosofía se aleja de los exorcismos convencionales. Para Morrow, los demonios son parásitos, los vampiros son portadores de virus hematófagos y las posesiones son infecciones sistémicas que requieren un diagnóstico preciso y una intervención quirúrgica o farmacológica agresiva. En este segundo arco argumental, la narrativa da un giro personal y claustrofóbico, alejándose ligeramente de los casos externos para centrar la amenaza en el propio protagonista.
La trama de *Mala Praxis* comienza con una premisa inquietante: el Dr. Morrow se despierta tras una noche de la que no tiene recuerdos, solo para descubrir que ha sido víctima de un ataque biológico de naturaleza mágica. Alguien, o algo, le ha inyectado una sustancia desconocida que está alterando su fisiología. Por primera vez en la serie, el experto en enfermedades sobrenaturales se convierte en el paciente. Esta inversión de roles eleva la tensión, ya que Morrow debe utilizar todo su conocimiento para diagnosticarse a sí mismo mientras su salud mental y física se deteriora rápidamente.
El volumen expande significativamente el universo de la obra. Se introduce con mayor detalle al Consejo de Hieronymus, una organización que vigila las actividades de Morrow y que añade una capa de intriga política y burocrática al mundo de las artes oscuras. La relación entre los personajes principales también se ve puesta a prueba. Eric Gast, el asistente de Morrow y antiguo paramédico, continúa ejerciendo como el ancla moral y el punto de vista del lector, enfrentándose a dilemas éticos sobre hasta dónde debe llegar para salvar a su mentor. Por otro lado, Penny Dreadful, la misteriosa "anestesista" y monstruo residente del equipo, sigue siendo una presencia inquietante cuya lealtad y naturaleza se exploran de forma sutil pero efectiva.
Visualmente, el trabajo de Lukas Ketner en este volumen es excepcional. Su estilo, que recuerda a una mezcla entre el detalle gótico de Bernie Wrightson y la claridad narrativa del cómic moderno, es fundamental para el éxito de la obra. Ketner logra plasmar lo grotesco con una precisión anatómica que refuerza la temática médica del guion. Los diseños de las criaturas y las representaciones de las "infecciones mágicas" son visualmente fascinantes y repulsivas a partes iguales, logrando que el horror corporal sea un elemento narrativo por derecho propio.
En cuanto al tono, Seifert mantiene un equilibrio delicado entre el horror puro, el humor negro y el procedimiento médico. El diálogo es denso en terminología científica adaptada al mundo de la magia, lo que otorga una verosimilitud interna muy sólida al relato. No se trata de una historia de superhéroes con capas, sino de un thriller médico donde el bisturí es más importante que el hechizo.
*Médico Brujo Volumen 2: Mala Praxis* no es solo una secuela, sino una evolución que explora las consecuencias de vivir en un mundo donde la magia es una ciencia peligrosa y mal entendida. Sin recurrir a giros predecibles, el cómic mantiene al lector en un estado de incertidumbre constante, subrayando la idea de que, en la medicina sobrenatural, el tratamiento a veces puede ser mucho más aterrador que la enfermedad misma. Es una lectura esencial para quienes buscan una aproximación racionalista al género del horror cósmico y la fantasía oscura.