Mato Gigantes

Mato Gigantes (título original: *I Kill Giants*), escrita por Joe Kelly y dibujada por J.M. Ken Niimura, es una de las novelas gráficas más aclamadas y emocionalmente resonantes de la última década. Publicada originalmente como una serie limitada por Image Comics, esta obra se aleja de las convenciones del género de fantasía tradicional para ofrecer un estudio profundo sobre la psicología infantil, el escapismo y el procesamiento del trauma.

La historia se centra en Barbara Thorson, una niña de quinto grado con una personalidad mordaz, una inteligencia afilada y una absoluta falta de interés por encajar en las normas sociales de su entorno escolar. Barbara no es una protagonista convencional; es abrasiva, a menudo grosera y vive permanentemente refugiada tras unas orejas de conejo de plástico y una bolsa de tela que contiene su posesión más preciada: el martillo de guerra Coveleski. Su vida gira en torno a una única y obsesiva misión: proteger a su pequeño pueblo costero de la inminente llegada de los gigantes, criaturas colosales y destructivas que, según ella, solo ella puede ver y detener.

El guion de Joe Kelly construye una narrativa dual magistral. Por un lado, seguimos el día a día de Barbara en un entorno hostil. En la escuela, es el blanco de las burlas y el acoso, aunque ella responde con un desdén que oculta una vulnerabilidad latente. Su relación con los adultos es igualmente tensa, especialmente con la psicóloga del colegio, la Sra. Molle, quien intenta desesperadamente atravesar las defensas de Barbara para entender qué hay detrás de su comportamiento errático. En el ámbito familiar, la situación no es mejor: Barbara vive con sus hermanos mayores, quienes luchan por mantener a flote el hogar en medio de una atmósfera cargada de un secreto doloroso que el lector solo vislumbra a través de las grietas de la armadura de la protagonista.

Por otro lado, el cómic nos sumerge en la mitología personal de Barbara. Ella dedica sus tardes a preparar trampas, estudiar antiguos grimorios y vigilar el horizonte marino. Para Barbara, los gigantes no son una metáfora, sino una amenaza física y tangible. Esta ambigüedad es el motor central de la obra: ¿son los gigantes una realidad sobrenatural en un mundo gris, o son la manifestación externa de un miedo interno que Barbara no puede nombrar? La narrativa se niega a dar respuestas fáciles, obligando al lector a experimentar la misma confusión y aislamiento que siente la protagonista.

El apartado visual de J.M. Ken Niimura es fundamental para el éxito de la obra. Con un estilo que fusiona la energía del manga con la expresividad del cómic independiente occidental, Niimura utiliza un trazo cinético y aparentemente descuidado que, sin embargo, es capaz de transmitir una gama emocional inmensa. El uso del blanco y negro, con una gestión magistral de las sombras y los espacios vacíos, acentúa la sensación de soledad de Barbara. Cuando los gigantes finalmente aparecen en las páginas, el contraste de escala es sobrecogedor, logrando que el lector sienta el peso y la magnitud de la amenaza, independientemente de su naturaleza.

"Mato Gigantes" destaca por su tratamiento del "viaje del héroe" desde una perspectiva íntima. No se trata de una epopeya sobre salvar el mundo, sino sobre la lucha interna por aceptar la realidad cuando esta se vuelve insoportable. La introducción del personaje de Sophia, una niña recién llegada que intenta entablar amistad con Barbara, sirve como el contrapunto necesario para mostrar la humanidad que la protagonista intenta enterrar bajo sus rituales de caza.

En conclusión, esta obra es un examen crudo y honesto sobre la pérdida y la resiliencia. A través de la figura de los gigantes, Kelly y Niimura exploran cómo la imaginación puede ser tanto una prisión como un refugio necesario. Es un cómic que prescinde de las florituras para centrarse en la verdad emocional, convirtiéndose en una lectura imprescindible para entender el poder del noveno arte como herramienta de exploración psicológica. Sin necesidad de recurrir a giros de guion efectistas, "Mato Gigantes" logra un impacto duradero al recordarnos que todos, en algún momento, hemos tenido que fabricar nuestras propias armas para enfrentar a los monstruos que la vida nos pone delante.

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