Masters del Universo Vol1

Como experto en el noveno arte, es un placer desgranar una de las reinterpretaciones más fascinantes y arriesgadas de una franquicia que, para muchos, quedó anclada en la nostalgia de los años 80. Me refiero al primer volumen de "Masters del Universo" (publicado por DC Comics a partir de 2012), una obra que se aleja del tono desenfadado de la serie animada original para sumergirnos en una epopeya de fantasía oscura, pérdida de identidad y lucha desesperada contra el destino.

La Premisa: El Triunfo del Mal

Imagina que el peor de tus miedos se ha hecho realidad: el villano no solo ha ganado, sino que ha borrado el rastro de tu propia existencia. El Volumen 1 de esta etapa comienza con un escenario desolador y fascinante. Skeletor, el eterno némesis del Castillo Grayskull, finalmente ha logrado lo impensable. No se ha limitado a conquistar Eternia mediante la fuerza bruta; ha utilizado una magia ancestral y prohibida para reescribir la estructura misma de la realidad.

En este nuevo orden mundial, los Masters del Universo no son héroes. De hecho, ni siquiera saben que lo fueron. Han sido despojados de sus recuerdos, de sus poderes y de sus vínculos. El príncipe Adam no es el heredero al trono ni el guardián de la Espada del Poder; es un sencillo leñador que vive una vida monótona y solitaria en un bosque remoto, acosado por sueños fragmentados de una grandeza que no logra comprender.

Un Viaje de Redescubrimiento

La narrativa de este volumen se construye como un "viaje del héroe" a la inversa. Adam no busca el poder, sino su propia verdad. La historia arranca con una chispa de esperanza encarnada en una misteriosa ave —un halcón que los fans reconocerán de inmediato— que guía a Adam fuera de su letargo cotidiano. A partir de aquí, el cómic se transforma en una *road movie* épica a través de una Eternia irreconocible, donde el peligro acecha en cada rincón y los antiguos aliados son ahora desconocidos o piezas en el tablero de Skeletor.

El guion, inicialmente a cargo de figuras como James Robinson y continuado por Keith Giffen, destaca por su madurez. No se trata de una lucha de "buenos contra malos" con moraleja al final del episodio. Es una historia sobre la resistencia del espíritu humano (o eterniano) frente a la opresión absoluta. La tensión se mantiene constante mientras Adam intenta reunir a sus antiguos compañeros, como una Teela que aquí se presenta como una guerrera formidable pero escéptica, cuya relación con Adam debe reconstruirse desde cero, sin el peso de la jerarquía real.

Estética y Atmósfera

Visualmente, este volumen es una delicia para quienes buscan una estética más cruda y detallada. El diseño de personajes respeta la iconografía clásica pero la eleva a un nivel de realismo fantástico. Eternia se siente como un mundo vivo, una mezcla perfecta de ciencia ficción arcaica y brujería medieval. Los paisajes son vastos y a menudo aterradores, reflejando el dominio absoluto de las fuerzas del mal.

Skeletor, por su parte, recibe un tratamiento magistral. Aquí no es el villano bufonesco que solía fallar en sus planes; es un estratega cruel, un monarca absoluto que observa desde su trono cómo sus enemigos se arrastran en la ignorancia. Su presencia es una sombra alargada que cubre todo el volumen, convirtiéndolo en una amenaza tangible y temible.

¿Por qué leer Masters del Universo Vol. 1?

Este cómic es esencial tanto para los seguidores de toda la vida como para los recién llegados. Para los primeros, es un ejercicio de deconstrucción que revitaliza a personajes que creían conocer, dándoles una profundidad emocional inédita. Para los nuevos lectores, funciona como una puerta de entrada perfecta a un universo rico en mitología, con un ritmo narrativo moderno que nada tiene que envidiar a las grandes sagas de fantasía contemporánea.

En resumen, el Volumen 1 de Masters del Universo es una historia de amnesia y despertar. Es el relato de cómo un hombre que lo ha perdido todo —incluyendo su nombre— debe encontrar la fuerza no en una espada mágica, sino en su interior, para reclamar un legado que le ha sido robado. Es una carta de amor a Eternia, pero escrita con una tinta mucho más oscura y épica de lo que jamás habríamos imaginado. Si buscas una aventura donde el destino del universo pende de un hilo de memoria olvidada, este es tu cómic.

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