Mass Effect: Invasion es una miniserie de cuatro números publicada por Dark Horse Comics que se sitúa como una pieza fundamental dentro del entramado narrativo de la saga de ciencia ficción de BioWare. Escrita por Mac Walters —guionista principal de *Mass Effect 2* y *3*— en colaboración con John Jackson Miller, y con el arte de Omar Francia, esta obra no es un simple derivado promocional, sino un puente argumental imprescindible que conecta los eventos finales de la segunda entrega del videojuego con el inicio del conflicto a escala galáctica de la tercera.
La trama se traslada a uno de los rincones más icónicos y peligrosos del universo: Omega. Esta estación espacial, construida sobre un asteroide en los Sistemas de Terminus, es el epicentro del crimen, el contrabando y la anarquía galáctica. En el centro de este caos se encuentra Aria T'Loak, la autoproclamada "Reina de Omega", cuya autoridad se basa en una mezcla de carisma letal, poderes bióticos devastadores y una red de espionaje que no deja nada al azar. Sin embargo, la estabilidad de su dominio se ve amenazada por un enemigo que no busca créditos ni influencia política convencional: la organización supremacista humana Cerberus.
El conflicto se desencadena cuando una nueva y terrorífica amenaza biológica, conocida como los "Adjuntos" (Adjutants), comienza a asolar la estación. Estas criaturas, de origen misterioso y vinculadas a la tecnología de los Segadores, poseen la capacidad de convertir a sus víctimas en nuevos engendros mediante el contacto físico, lo que genera un brote incontrolable en los niveles inferiores de Omega. Lo que inicialmente parece un accidente o una brecha de seguridad resulta ser el primer movimiento de una partida de ajedrez orquestada por el Hombre Ilusorio, el líder de Cerberus.
La narrativa se centra en el duelo estratégico y psicológico entre Aria T'Loak y el General Oleg Petrovsky, un brillante estratega de Cerberus enviado para tomar el control de la estación. A diferencia de otros antagonistas de la franquicia, Petrovsky destaca por su intelecto y su respeto por la historia militar, lo que lo convierte en el contrapunto perfecto para la brutalidad pragmática de Aria. La historia explora la vulnerabilidad de una líder que siempre se ha creído intocable y la obliga a tomar decisiones desesperadas para proteger su hogar, incluso si eso implica pactar con el enemigo o poner en riesgo la seguridad de toda la galaxia.
Visualmente, el trabajo de Omar Francia captura con precisión la atmósfera sucia, neón y claustrofóbica de Omega. El diseño de los Adjuntos aporta un elemento de horror corporal que contrasta con la estética militarista y limpia de las fuerzas de Cerberus. El dibujo logra transmitir la escala de la invasión, desde los combates tácticos en pasillos estrechos hasta las batallas espaciales en los alrededores de la estación, manteniendo siempre el foco en la expresividad de los personajes principales.
*Mass Effect: Invasion* es, en esencia, un estudio sobre el poder y la pérdida. A través de sus páginas, el lector comprende por qué Omega es un punto estratégico vital: no solo por su ubicación geográfica, sino por ser la puerta de entrada al Relé de Omega 4 y el corazón de los Sistemas de Terminus. El cómic detalla la logística de una invasión a gran escala y las implicaciones éticas de la guerra total, donde la población civil de la estación se convierte en moneda de cambio entre dos potencias que luchan por el control del futuro.
Para los seguidores de la franquicia, este cómic es la explicación necesaria detrás del cambio de estatus de Aria T'Loak que se observa en *Mass Effect 3*. Sin caer en el relleno, la obra profundiza en la mitología de Cerberus y sus experimentos, ofreciendo una visión más amplia de los recursos y la falta de escrúpulos de la organización. Es una lectura directa, cruda y centrada en la acción táctica que expande el lore de la saga sin perder de vista la tensión narrativa que caracteriza a este universo.