Mas Madera

En el vasto y a menudo saturado panorama del cómic contemporáneo, surgen ocasionalmente obras que desafían las convenciones de género y estética para ofrecer algo genuinamente singular. "Más madera", la ambiciosa novela gráfica de Toni Fejzula publicada por Astiberri, es precisamente uno de esos hitos. Como experto en el noveno arte, puedo afirmar que nos encontramos ante una de las propuestas de ciencia ficción más refrescantes, visualmente hipnóticas y socialmente punzantes de los últimos años.

La premisa de "Más madera" nos sitúa en un escenario que rompe con la iconografía tradicional del género. Olviden el acero frío, el cromo reluciente y las luces de neón de las distopías ciberpunk habituales. Fejzula nos traslada a La Serrería, una estructura colosal, una suerte de nave-planeta o mundo-máquina construida íntegramente de madera que navega por el vacío cósmico. Este concepto de "space opera forestal" no es solo un capricho estético, sino el eje vertebrador de una sociedad compleja, estratificada y profundamente perturbadora.

La historia nos sumerge en las entrañas de esta mole orgánica donde la madera lo es todo: es el suelo que pisan, el combustible que los mantiene en movimiento, la moneda de cambio y la base de su tecnología. En este ecosistema cerrado, la vida humana está supeditada al mantenimiento de la estructura. Seguimos los pasos de un protagonista que, como en las mejores fábulas distópicas, comienza a percibir las grietas —tanto literales como metafóricas— de su realidad. A través de sus ojos, el lector descubre un sistema de castas implacable donde el valor de un individuo se mide por su capacidad para alimentar el hambre insaciable de La Serrería.

Lo que hace que "Más madera" destaque por encima de otras obras de ciencia ficción social es su capacidad para construir un mundo con una coherencia interna asombrosa. Fejzula no se limita a narrar una aventura; diseña una civilización con sus propios mitos, miedos y dogmas religiosos centrados en la figura de la madera y el serrín. La alienación del trabajador, la explotación de los recursos naturales hasta el punto del colapso y la ceguera de una élite que se niega a ver el final del camino son temas que resuenan con fuerza en nuestra propia realidad contemporánea, pero aquí se presentan bajo un velo de fantasía surrealista que los hace aún más impactantes.

En el apartado visual, "Más madera" es, sencillamente, una exhibición de maestría técnica. Toni Fejzula, conocido por su espectacular trabajo en obras como *Deadly Class* o *Veil*, alcanza aquí una madurez creativa deslumbrante. Su dibujo combina una geometría arquitectónica casi obsesiva con una calidez orgánica que solo la textura de la madera puede transmitir. El diseño de personajes es expresivo y grotesco a partes iguales, reflejando el desgaste físico y moral de vivir en un entorno tan hostil.

Sin embargo, es el uso del color lo que eleva esta obra a la categoría de pieza de museo. Fejzula emplea una paleta cromática vibrante, casi psicodélica, que huye de los tonos marrones esperables para sumergirnos en una atmósfera de ensueño (o pesadilla) febril. Los contrastes entre las sombras profundas de los niveles inferiores y los resplandores químicos de la maquinaria crean una sensación de tridimensionalidad y opresión constante. Cada página está compuesta con una meticulosidad que invita a la contemplación, deteniéndose en los detalles de una tecnología que parece viva, que cruje y sangra resina.

Narrativamente, el cómic mantiene un ritmo envidiable. Fejzula dosifica la información con inteligencia, permitiendo que el misterio sobre el origen y el destino de La Serrería impulse la lectura. No hay exposiciones farragosas; el mundo se explica a través de la acción, de los silencios y de la interacción de los personajes con su entorno. Es una historia de despertar, de la búsqueda de la verdad en un mundo que prefiere la seguridad de la ignorancia, pero contada con una crudeza y una belleza que evitan cualquier cliché del género.

En conclusión, "Más madera" es mucho más que una aventura espacial; es una sátira social mordaz y un triunfo del diseño visual. Es una obra que exige ser leída y releída para apreciar todas las capas de significado que Fejzula ha tallado en sus páginas. Para cualquier amante del cómic que busque una experiencia inmersiva, que desafíe sus sentidos y le haga reflexionar sobre la sostenibilidad de nuestros propios sistemas, esta novela gráfica es una parada obligatoria. Un recordatorio de que, en las manos adecuadas, el papel y la tinta pueden construir mundos tan sólidos y fascinantes

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