Marksmen

*Marksmen*, escrita por David Baxter e ilustrada por Javier Aranda con tintas de Garry Leach, es una miniserie de seis números publicada por Image Comics que se encuadra dentro del género de la ciencia ficción distópica y el thriller militar. La obra propone una visión cruda y sociopolítica de un futuro cercano donde los Estados Unidos, tal como los conocemos, han dejado de existir tras el colapso económico y el agotamiento de los recursos naturales, dando paso a un territorio fragmentado y hostil.

La trama se sitúa décadas después de una cruenta guerra civil provocada por la crisis energética. En este escenario, la ciudad de New San Diego se erige como el último bastión de la civilización tecnológica y la sostenibilidad. Gracias a su avanzada infraestructura de energía solar y eólica, y a un estricto aislamiento, la ciudad ha logrado mantener un nivel de vida envidiable, convirtiéndose en una utopía tecnológica rodeada por un desierto de barbarie. Sin embargo, esta prosperidad tiene un precio: la ciudad vive protegida por muros infranqueables y defendida por un cuerpo de élite conocido como los Marksmen.

Los Marksmen no son simples soldados; son tiradores de precisión quirúrgica y tácticos altamente entrenados, cuya misión principal es mantener la seguridad de la frontera y neutralizar cualquier amenaza externa antes de que esta pueda comprometer la paz de la ciudad. El protagonista de la historia es Drake McCoy, el mejor de estos tiradores. McCoy es un hombre definido por su deber y su habilidad excepcional con el rifle, pero también por la carga moral que supone ser el ejecutor de una política de aislamiento que ignora el sufrimiento de quienes quedaron fuera de los muros.

El conflicto central de la obra estalla cuando New San Diego se ve amenazada por el "Lone Star", una facción masiva y desesperada proveniente de lo que antes era Texas. Liderados por una figura mesiánica y autoritaria conocida como el Duque, los habitantes del Lone Star representan el reverso oscuro de la utopía de San Diego. Mientras que la ciudad costera abraza la tecnología limpia y el laicismo, el Lone Star es una sociedad militarizada, impulsada por el fanatismo religioso y una dependencia absoluta de los restos del petróleo. Ante la escasez total de combustible en sus tierras, el Duque lanza una invasión a gran escala con el objetivo de capturar la tecnología y los recursos de New San Diego, justificando su agresión como una guerra santa por la supervivencia.

A medida que la tensión escala, *Marksmen* explora la dinámica de un asedio moderno. La narrativa se centra en la estrategia militar y en la disparidad de fuerzas: por un lado, la superioridad tecnológica y la precisión de los defensores; por el otro, la superioridad numérica y la ferocidad de los atacantes. Drake McCoy se ve forzado a liderar la defensa en una guerra que pone a prueba no solo su puntería, sino su capacidad para cuestionar las órdenes de un gobierno que prefiere la seguridad absoluta a la humanidad.

Visualmente, el trabajo de Javier Aranda aporta un realismo sucio que refuerza la atmósfera de la obra. El diseño de producción del cómic diferencia claramente ambos bandos: New San Diego luce una estética limpia, casi estéril, con uniformes tácticos avanzados y arquitectura funcional; en contraste, el ejército del Lone Star utiliza tecnología reciclada, vehículos blindados improvisados y una iconografía que evoca un pasado industrial decadente. Las secuencias de acción están coreografiadas con un enfoque en la balística y el posicionamiento táctico, alejándose de los tropos habituales del cómic de superhéroes para abrazar un tono de realismo bélico.

*Marksmen* funciona como una parábola sobre la desigualdad de recursos y el aislacionismo. La obra plantea preguntas incómodas sobre la responsabilidad de las sociedades prósperas hacia sus vecinos menos afortunados y sobre hasta dónde es lícito llegar para proteger un estilo de vida privilegiado. Sin caer en maniqueísmos simples, Baxter presenta un mundo donde la supervivencia ha sustituido a la ética, y donde los "hombres de puntería" son los únicos que separan el orden del caos absoluto. Es un relato de asedio tenso, donde cada bala cuenta y donde el verdadero enemigo podría no estar solo al otro lado de la muralla, sino en la propia ideología que justifica la exclusión.

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