Mark 2000

Mark 2000: Una odisea de ciencia ficción en la historieta española

Dentro del vasto catálogo de la historieta española, especialmente aquella producida durante la década de los 70, *Mark 2000* se erige como una obra representativa de la transición entre el tebeo clásico de aventuras y la ciencia ficción más ambiciosa que empezaba a gestarse en Europa. Publicada originalmente por la mítica Editorial Valenciana en 1976, esta obra cuenta con el guion de Federico Amorós y el dibujo de Miguel Quesada, dos nombres fundamentales para entender la narrativa gráfica de la época.

La trama de *Mark 2000* nos sitúa en un futuro que, para el lector de mediados de los setenta, representaba el culmen de la evolución tecnológica y social: el inicio del tercer milenio. Sin embargo, lejos de presentar una utopía pacífica, el cómic nos sumerge en un universo convulso donde la humanidad ha logrado expandir sus fronteras más allá de la Tierra, pero ha llevado consigo sus conflictos, ambiciones y la eterna lucha por la supervivencia. La narrativa se encuadra dentro del género de la *space opera*, bebiendo directamente de influencias clásicas como *Flash Gordon* o *Buck Rogers*, pero adaptándolas a la sensibilidad y el estilo propio de la "Escuela Valenciana".

El protagonista, Mark, es el arquetipo del héroe de acción de la época: un hombre de principios inquebrantables, dotado de una gran capacidad física e intelectual, que se convierte en la última línea de defensa contra las amenazas que acechan a la Confederación Terrestre. A diferencia de otros héroes contemporáneos más cínicos, Mark mantiene una nobleza que guía cada una de sus misiones, ya sea enfrentándose a tiranos intergalácticos, civilizaciones alienígenas hostiles o los peligros inherentes a la exploración de planetas desconocidos.

El entorno en el que se desarrolla la obra es uno de sus puntos más fuertes. Amorós construye un escenario donde la tecnología es omnipresente: naves espaciales de diseños aerodinámicos, ciudades flotantes y armamento láser definen la estética visual y el ritmo de la acción. No obstante, el guion no se limita a la pirotecnia tecnológica; existe un trasfondo constante sobre la responsabilidad del ser humano como especie dominante y los peligros de la ambición desmedida en el cosmos.

En el apartado artístico, Miguel Quesada realiza un trabajo excepcional que dota al cómic de una personalidad única. Su trazo es dinámico y detallado, logrando capturar la inmensidad del espacio y la complejidad de la maquinaria futurista sin perder de vista la expresividad de los personajes. Quesada utiliza una composición de página que, aunque respeta la estructura tradicional, se permite ciertas libertades para enfatizar la espectacularidad de las batallas espaciales y los paisajes alienígenas. El uso de las sombras y el diseño de los entornos contribuyen a crear una atmósfera de maravilla y peligro constante.

La estructura narrativa de *Mark 2000* se organiza en episodios que, si bien mantienen una continuidad, funcionan como misiones autoconclusivas que expanden el lore de este universo. Esta cadencia permitía al lector de la época sumergirse semanalmente en una nueva aventura, descubriendo razas exóticas y dilemas morales que, a menudo, servían como metáfora de los problemas sociales de la Tierra.

Sin caer en revelaciones que arruinen la experiencia, es importante destacar que la serie no teme explorar conceptos como la inteligencia artificial, la manipulación genética y el choque cultural entre especies. Estos elementos elevan a *Mark 2000* por encima del simple entretenimiento de evasión, convirtiéndolo en un ejercicio de imaginación especulativa que buscaba cuestionar qué significaría ser humano en un siglo XXI dominado por la técnica.

En conclusión, *Mark 2000* es un testimonio de una era dorada de la edición en España, donde la creatividad de autores locales lograba competir en imaginación con las grandes producciones extranjeras. Es una obra imprescindible para los

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