*Marie de los Dragones* (originalmente *Marie des Dragons*) es una de las obras más representativas de la fantasía heroica europea contemporánea, fruto de la colaboración entre el prolífico dúo de guionistas conocido como Ange (formado por Anne y Gérard Guéro) y el dibujante Thierry Démarez. Publicada originalmente bajo el sello de la editorial francesa Soleil, esta saga se aleja de los tropos más infantiles o luminosos del género para sumergirse en una narrativa de corte medieval realista, donde la magia es un elemento tan escaso como temido y la política pesa tanto como el acero.
La historia nos sitúa en un mundo fragmentado por ambiciones feudales, donde la figura de los dragones ha pasado a ser poco más que un mito lejano o una reliquia de tiempos oscuros. En este contexto conocemos a Marie, una joven de orígenes humildes cuya vida está marcada por la tragedia y el anonimato. Sin embargo, Marie no es una protagonista convencional de la fantasía épica; su ascenso no está motivado por un deseo de gloria, sino por una conexión intrínseca y misteriosa con estas criaturas legendarias que todos creían extintas. Su destino se entrelaza con el resurgir de estas bestias, convirtiéndola en el eje central de un conflicto que amenaza con redefinir el mapa geopolítico de su mundo.
El guion de Ange destaca por su capacidad para construir un universo denso y coherente. No se limita a la acción superficial, sino que explora las estructuras de poder, la influencia de la religión y la brutalidad de la guerra. La trama se desarrolla a través de un ritmo pausado pero implacable, permitiendo que el lector comprenda las motivaciones de las distintas facciones que compiten por el control de los dragones. Aquí, estas criaturas no son simples monturas o mascotas; son armas de destrucción masiva, fuerzas de la naturaleza cuya mera presencia altera el equilibrio de fuerzas entre reinos. La obra plantea una pregunta constante sobre la responsabilidad que conlleva poseer un poder absoluto y cómo este corrompe tanto a quienes lo ostentan como a quienes lo persiguen.
En el apartado visual, Thierry Démarez realiza un trabajo excepcional que eleva la obra por encima de la media del género. Su estilo, caracterizado por un realismo detallado y una planificación cinematográfica, dota a la obra de una atmósfera tangible. Démarez huye de las estéticas excesivamente ornamentadas para centrarse en la suciedad, el desgaste de las armaduras y la expresividad cruda de los rostros. Su diseño de los dragones es particularmente notable: se aleja de las representaciones genéricas para ofrecer criaturas que imponen respeto y terror, integrándolas de forma orgánica en paisajes que parecen sacados de una crónica histórica. El uso del color y la iluminación refuerza esa sensación de "fantasía sucia" o *low fantasy*, donde el barro y la sangre son tan protagonistas como los elementos mágicos.
La narrativa de *Marie de los Dragones* se estructura como una epopeya de crecimiento y descubrimiento. Acompañamos a la protagonista desde su vulnerabilidad inicial hasta que asume un papel que nunca pidió, pero que solo ella puede desempeñar. La serie evita los maniqueísmos simples; no hay héroes puros ni villanos de caricatura, sino personajes movidos por la supervivencia, la lealtad o la ambición ciega. Esta ambigüedad moral es lo que otorga a la obra su madurez, situándola en una línea similar a otras grandes sagas de la *Bande Dessinée* como *La Búsqueda del Pájaro del Tiempo* o incluso resonando con la crudeza de obras literarias modernas.
En definitiva, *Marie de los Dragones* es un cómic que satisface tanto al lector ávido de aventuras épicas como a aquel que busca una historia de personajes profunda y bien cimentada. Es un relato sobre el fin de una era y el nacimiento de otra, donde el mito se hace carne y la voluntad de una sola mujer puede cambiar el curso de la historia. Sin recurrir a artificios innecesarios, Ange y D