Marfisan: La Vanguardia de la Resistencia Visual y Narrativa
Dentro del vasto y a menudo inexplorado canon del cómic español de finales de los años 70 y principios de los 80, surge una figura imprescindible que desafió las convenciones del medio: Marika Vila. Su obra, y muy especialmente *Marfisan*, se erige no solo como una pieza de narrativa secuencial, sino como un manifiesto estético y político que sigue resonando con una fuerza inusitada en la actualidad. Como experto en el noveno arte, abordar *Marfisan* requiere entender primero el contexto del llamado "Boom del cómic adulto en España", una época donde las revistas de historietas eran el campo de batalla de la libertad de expresión tras décadas de censura.
*Marfisan* es una obra que se sitúa en la intersección de la ciencia ficción distópica, el surrealismo y la crítica social profunda. Publicada originalmente en cabeceras emblemáticas como *Trocha* (más tarde *Troya*), la historia nos presenta un universo que se siente a la vez lejano y dolorosamente familiar. La sinopsis nos sitúa en un mundo fragmentado, un escenario onírico donde las estructuras de poder han moldeado no solo la sociedad, sino la propia identidad de sus habitantes. En este entorno, la protagonista, que da nombre a la obra, se convierte en el eje de una búsqueda que trasciende lo físico.
La trama nos invita a seguir a Marfisan a través de un paisaje que parece extraído de una pesadilla tecnológica y orgánica. No estamos ante la típica heroína de acción de la época, diseñada para la mirada masculina predominante en los quioscos. Marfisan es un símbolo de la otredad, una figura que navega por un entorno hostil donde el cuerpo femenino es a menudo el territorio donde se libran las batallas del control y la sumisión. Sin desvelar los giros que componen su periplo, podemos decir que la obra explora la alienación del individuo frente a sistemas opresores, utilizando la metáfora de mundos extraños para hablar de la realidad de la Transición española y de la condición humana universal.
Lo que hace que *Marfisan* sea una lectura obligatoria para cualquier estudioso del cómic es el lenguaje visual de Marika Vila. La autora rompe con la estructura rígida de la viñeta tradicional. Sus páginas son composiciones complejas donde el dibujo se desborda, donde las texturas y el uso expresivo del blanco y negro crean una atmósfera asfixiante y, al mismo tiempo, de una belleza plástica sobrecogedora. Marika utiliza el montaje de la página para dictar un ritmo de lectura que es introspectivo; no se trata de leer rápido para llegar al final, sino de habitar cada plano, cada sombra y cada línea que compone el cuerpo y el entorno de la protagonista.
Temáticamente, el cómic es una pieza de arqueología feminista esencial. En un momento en que el cómic "adulto" solía confundirse con el erotismo gratuito, Marika Vila subvierte los códigos del género. *Marfisan* cuestiona la mirada del espectador y pone sobre la mesa temas como la autonomía, la ruptura de las cadenas invisibles de la cultura patriarcal y la necesidad de construir un lenguaje propio para definir la libertad. Es una obra que no ofrece respuestas fáciles ni finales complacientes, sino que exige del lector una participación activa y una reflexión sobre su propia posición en el mundo.
En conclusión, *Marfisan* es mucho más que una curiosidad histórica de la era de las revistas. Es una obra de vanguardia que demostró que el cómic podía ser un vehículo para la alta filosofía y el activismo social sin perder su capacidad de fascinación visual. Para el lector contemporáneo, descubrir esta obra es encontrarse con una voz valiente que, décadas atrás, ya estaba dibujando los mapas de las luchas que hoy seguimos librando. Es, en definitiva, un viaje al corazón de la resistencia a través de la tinta y el papel.