Malviviendo – El tebeo

Malviviendo: El tebeo no es solo una extensión comercial de la célebre webserie creada por David Sainz; es una traslación orgánica y necesaria de su universo al lenguaje del noveno arte. Publicado tras el éxito masivo de la ficción audiovisual, este cómic se erige como una pieza de coleccionista que expande la mitología de "Los Banderilleros", el barrio ficticio de Sevilla donde la precariedad, el ingenio y la picaresca convergen en una narrativa de marcado carácter social y humor negro.

La obra cuenta con el guion del propio David Sainz, lo que garantiza la fidelidad absoluta al tono y al léxico que convirtieron a la serie en un fenómeno generacional. En el apartado visual, el dibujo corre a cargo de José Antonio Pérez, más conocido como "Japi", cuyo estilo se aleja del realismo académico para abrazar una estética urbana, dinámica y ligeramente caricaturesca que encaja a la perfección con el espíritu "quinqui" de la historia. El trazo de Japi es capaz de capturar la suciedad de los callejones, el calor asfixiante del sur y la expresividad casi histriónica de sus protagonistas sin perder un ápice de detalle en la ambientación.

Estructuralmente, el tebeo se presenta como una antología de historias cortas que funcionan tanto de forma independiente como en conjunto. La premisa no busca replicar episodios ya vistos en pantalla, sino rellenar los huecos narrativos y explorar facetas de los personajes que el formato audiovisual, condicionado por el presupuesto y el tiempo, no pudo abordar. El cómic actúa como un "zoom" sobre la vida cotidiana de Jesús Blanco (el Negro), el Kaki, el Postilla y el Zurdo, permitiendo al lector profundizar en sus psiques y en sus pasados.

El Negro sigue ejerciendo como el eje moral y narrador de este caos, tratando de mantener la cordura en un entorno que parece diseñado para el fracaso. El Kaki, por su parte, mantiene su carisma agresivo y su particular código de honor desde su silla de ruedas, protagonizando algunos de los momentos más ácidos de la obra. El Postilla y sus ataques de narcolepsia en los momentos más inoportunos, junto a la torpeza inherente del Zurdo en sus negocios de dudosa legalidad, completan un cuadro de personajes que en el papel ganan una nueva dimensión gracias a la libertad que ofrece el dibujo para exagerar situaciones surrealistas.

Uno de los puntos fuertes de Malviviendo: El tebeo es su capacidad para capturar el "costumbrismo de barrio". No se limita a la broma fácil sobre el consumo de sustancias o el desempleo; hay una crítica subyacente a la falta de oportunidades y a la estigmatización social. El cómic utiliza el lenguaje visual para potenciar los estados alterados de conciencia y las secuencias de acción con una narrativa ágil, empleando composiciones de página que rompen la rigidez de la viñeta tradicional cuando la historia lo requiere.

El uso del color es también fundamental. La paleta cromática refuerza esa sensación de ambiente polvoriento y soleado, utilizando tonos cálidos y saturados que evocan la atmósfera de los barrios periféricos de Sevilla. A su vez, el tebeo se permite licencias creativas en los flashbacks o en las ensoñaciones de los personajes, variando el estilo artístico para diferenciar los planos temporales o emocionales.

En definitiva, esta obra es un ejercicio de transmedia bien ejecutado. No se siente como un producto derivado, sino como un capítulo más que utiliza las herramientas específicas del cómic —como el control del tiempo narrativo por parte del lector y la ausencia de límites presupuestarios para la puesta en escena— para enriquecer un universo que ya es parte de la cultura popular española. Es una lectura imprescindible para los seguidores de la serie, pero también un acercamiento sólido para cualquier lector interesado en el cómic de autor con fuerte carga social y un humor que no pide perdón. La obra logra encapsular la esencia de "malvivir" con dignidad, transformando la miseria en arte secuencial.

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