Macabro

Macabro: La arquitectura del horror y el claroscuro de Joan Boix

Dentro del panorama del cómic de terror europeo, y más específicamente en la tradición del tebeo de género en España, la obra titulada *Macabro* se erige como un monumento a la estética gótica y al dominio técnico de la narrativa visual. Creada por el maestro Joan Boix, esta obra no es simplemente una recopilación de relatos de miedo; es un ejercicio de estilo que define una época y una forma muy particular de entender el horror psicológico y sobrenatural.

Para comprender *Macabro*, es necesario situarse en la maestría técnica de su autor. Joan Boix, cuya trayectoria está ligada a publicaciones legendarias como *Creepy* o *Dossier Negro*, alcanza en este trabajo una madurez artística donde el dibujo deja de ser un mero acompañamiento para convertirse en el protagonista absoluto de la atmósfera. La obra se caracteriza por un uso magistral del blanco y negro, prescindiendo de cualquier distracción cromática para centrarse en el juego de luces y sombras. El estilo de Boix en *Macabro* bebe directamente de los grabados clásicos y de la ilustración decimonónica, utilizando un rayado meticuloso y un contraste de alto impacto que dota a cada viñeta de una profundidad casi tridimensional.

La sinopsis de *Macabro* nos sumerge en una antología de relatos donde el hilo conductor es la fragilidad de la cordura humana frente a lo inexplicable. No estamos ante un horror de impacto fácil o de vísceras gratuitas; la obra se decanta por un terror atmosférico, muy cercano a la literatura de Edgar Allan Poe o Guy de Maupassant. Cada historia funciona como un mecanismo de relojería donde se explora la ironía del destino, la crueldad intrínseca del ser humano y la presencia constante de la muerte como una entidad que observa desde las sombras.

Los escenarios de *Macabro* son personajes en sí mismos. Desde cementerios victorianos envueltos en una niebla densa que parece cobrar vida, hasta mansiones decadentes donde el polvo y las telarañas ocultan secretos inconfesables. Boix utiliza la arquitectura y el entorno para asfixiar al lector, creando una sensación de claustrofobia incluso en espacios abiertos. La narrativa visual es pausada, permitiendo que el lector se pierda en los detalles de cada página: la textura de una lápida, el brillo de una mirada desquiciada o la caída de una cortina pesada.

Temáticamente, el cómic aborda la obsesión, el remordimiento y la fatalidad. Los protagonistas de estos relatos suelen ser individuos atormentados por sus propios actos o por una curiosidad malsana que los empuja más allá de los límites de lo racional. La obra evita los tropos más manidos del género para centrarse en la "belleza de lo grotesco". Hay una elegancia intrínseca en la forma en que Boix retrata la decadencia; sus monstruos no siempre son criaturas de otro mundo, sino proyecciones de la psique humana o manifestaciones de una justicia poética oscura y retorcida.

Otro aspecto fundamental de *Macabro* es su ritmo narrativo. A diferencia del cómic de acción contemporáneo

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