Lulu mujer desnuda (*Lulu femme nue*), obra del autor francés Étienne Davodeau, se erige como uno de los pilares del realismo cotidiano y el costumbrismo en el cómic europeo contemporáneo. Publicada originalmente en dos volúmenes y posteriormente recopilada en un tomo integral, esta novela gráfica propone una reflexión profunda sobre la identidad, la libertad individual y las estructuras sociales que encorsetan la vida adulta, todo ello articulado a través de una narrativa aparentemente sencilla pero cargada de matices psicológicos.
La trama arranca con un detonante cotidiano: Lulu, una mujer de unos cuarenta años, madre de tres hijos y atrapada en una rutina matrimonial y doméstica asfixiante, viaja a una ciudad costera para una entrevista de trabajo. Tras el fracaso de la misma y la pérdida del tren de regreso, Lulu toma una decisión impulsiva y radical: no volver a casa. No hay una planificación previa, ni un deseo de venganza, ni una crisis histriónica; es, simplemente, el reconocimiento de una necesidad vital de espacio y silencio. A partir de este momento, la protagonista se embarca en un viaje errante por la costa francesa, despojándose de sus responsabilidades habituales.
El título de la obra es puramente metafórico. La "desnudez" de Lulu no es física, sino existencial. Se refiere al proceso de despojarse de las etiquetas impuestas —esposa, madre, empleada— para descubrir qué queda debajo de esos roles sociales. Davodeau maneja con maestría el ritmo de esta huida, que no busca la aventura épica, sino el reencuentro con la autonomía más básica: decidir dónde dormir, con quién hablar y qué hacer con el tiempo propio.
Uno de los aciertos narrativos más notables de la obra es su estructura. La historia de la desaparición de Lulu no se cuenta de forma lineal y aislada, sino que está enmarcada por las voces de su entorno. El autor utiliza un recurso de "falso documental" o narración coral: son los amigos y el marido de Lulu quienes, reunidos tiempo después, reconstruyen sus pasos a través de testimonios y recuerdos. Este enfoque permite al lector observar no solo las acciones de la protagonista, sino el impacto que su búsqueda de libertad genera en quienes la rodean, evidenciando los prejuicios y la incomprensión de una sociedad que penaliza el abandono de las obligaciones familiares, especialmente cuando es una mujer quien lo hace.
A lo largo de su periplo, Lulu se cruza con diversos personajes que actúan como espejos de su propia situación: un hombre que vive al margen de la ley, una anciana que custodia secretos del pasado y otros individuos que, de un modo u otro, han optado por la periferia social. Estos encuentros no son fortuitos desde el punto de vista temático; cada uno aporta una pieza al rompecabezas de la nueva identidad que Lulu está construyendo.
En el apartado visual, Étienne Davodeau hace gala de su estilo característico: un dibujo de línea clara, sumamente expresivo y naturalista. Su capacidad para capturar la gestualidad humana es fundamental en una obra donde los silencios y las miradas dicen más que los diálogos. El uso del color, a menudo con tonos suaves y acuarelados, refuerza la atmósfera de melancolía y serenidad que impregna el relato. Los paisajes de la costa atlántica francesa no son meros fondos, sino elementos narrativos que subrayan la sensación de inmensidad y posibilidad que la protagonista experimenta por primera vez en décadas.
En conclusión, *Lulu mujer desnuda* es un análisis lúcido sobre la alienación moderna. Davodeau evita los juicios morales y los finales edulcorados, ofreciendo en su lugar un retrato honesto de una mujer que decide, simplemente, dejar de ser quien los demás esperan que sea. Es una obra imprescindible para entender el potencial del cómic como vehículo de exploración psicológica y crítica social desde la cercanía de lo cotidiano.