Lullaby, subtitulada originalmente como *Wisdom's Shadow*, es una de las propuestas más ambiciosas y visualmente cautivadoras que surgieron del sello Shadowline de Image Comics a mediados de la década de los 2000. Creada por el nominado al premio Eisner, Mike Kunkel (conocido por *Herobear and the Kid*), y con el arte distintivo de Hector Sevilla, esta obra se posiciona como una reimaginación épica y oscura de la mitología de los cuentos de hadas, alejándose de las versiones edulcoradas para abrazar una narrativa de fantasía heroica con tintes góticos.
La premisa de *Lullaby* se asienta sobre una base narrativa fascinante: todos los personajes de la literatura infantil y las fábulas clásicas coexisten en un mismo universo, un plano de existencia donde la imaginación es la moneda de cambio y la fuente de toda vida. Sin embargo, este equilibrio se ve fracturado cuando una fuerza malévola y ancestral, conocida simplemente como la Oscuridad, comienza a consumir los relatos y a borrar la existencia misma de los protagonistas de los cuentos. El catalizador de este desastre es el robo del "Libro de las Fábulas", un artefacto que contiene la esencia de todas las historias jamás contadas.
El núcleo de la historia sigue a un grupo improbable de héroes que deben unir fuerzas para recuperar el libro y evitar que el mundo de los sueños se desvanezca en el olvido. El líder de esta expedición es un joven Jim Hawkins (de *La Isla del Tesoro*), quien aquí es retratado no solo como un aventurero, sino como un guardián con una pesada carga sobre sus hombros. A él se une una Alicia (de *Alicia en el País de las Maravillas*) mucho más madura y pragmática, cuyas experiencias en el submundo la han dotado de una perspectiva cínica pero necesaria para la supervivencia del grupo.
El equipo se completa con interpretaciones radicalmente distintas de personajes icónicos: Pinocho, lejos de ser el niño de madera que anhela ser humano, se presenta como un guerrero formidable cuya naturaleza inorgánica le otorga ventajas tácticas en combate; y Caperucita Roja, quien ha dejado atrás la vulnerabilidad del bosque para convertirse en una rastreadora experta y letal. Juntos, estos personajes deben navegar por paisajes oníricos que se están desmoronando, enfrentándose a versiones corrompidas de otros habitantes de las fábulas que han sucumbido a la influencia de la Oscuridad.
Desde el punto de vista técnico, el cómic destaca por el arte de Hector Sevilla. Su estilo es una amalgama única de influencias: posee la energía dinámica del manga, la estructura del cómic americano moderno y una sensibilidad estética que recuerda al diseño de personajes de los videojuegos de alta fantasía. El uso del color es fundamental en *Lullaby*; las páginas transitan de paletas vibrantes y luminosas que representan la magia de los cuentos, a tonos sombríos, púrpuras y negros profundos que simbolizan la erosión de la realidad a manos del antagonista.
Narrativamente, la obra explora temas profundos como la pérdida de la inocencia, la importancia de la memoria colectiva y el sacrificio personal. No es simplemente un ejercicio de "mash-up" de personajes conocidos; es una reflexión sobre por qué estas historias perduran y qué sucede cuando el cinismo del mundo moderno amenaza con extinguir la capacidad de asombro. La estructura del guion de Kunkel es ágil, priorizando la construcción de mundo (*world-building*) a través de la acción y los diálogos que revelan el pasado traumático de sus protagonistas.
*Lullaby* es, en esencia, una carta de amor a la narrativa clásica, pero escrita con la urgencia y la oscuridad de la narrativa contemporánea. Es una lectura obligatoria para quienes disfrutan de obras como *Fables* de Bill Willingham o *Sandman* de Neil Gaiman, pero que buscan una estética más orientada