Los Proyectos Manhattan (The Manhattan Projects), creada por el guionista Jonathan Hickman y el dibujante Nick Pitarra, es una de las obras más audaces, irreverentes y complejas del cómic independiente contemporáneo. Publicada bajo el sello de Image Comics, esta serie parte de una premisa de historia alternativa que subvierte por completo el relato oficial de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. La tesis central es tan fascinante como perturbadora: ¿qué pasaría si el desarrollo de la bomba atómica hubiera sido solo una tapadera para experimentos mucho más oscuros, esotéricos y ambiciosos?
La narrativa nos sitúa en un mundo donde el Proyecto Manhattan no fue un esfuerzo científico singular destinado a terminar un conflicto bélico, sino un nexo de "proyectos" (en plural) que abarcaban desde el contacto con civilizaciones alienígenas y el viaje interdimensional hasta la robótica avanzada, la alquimia y la manipulación de la conciencia humana. En este escenario, la ciencia no es una herramienta para el progreso de la humanidad, sino un arma de poder absoluto en manos de hombres que han abandonado cualquier rastro de ética convencional.
El corazón de la obra reside en su reinterpretación de figuras históricas reales, transformándolas en versiones hiperbólicas y, a menudo, monstruosas de sí mismas. Robert Oppenheimer no es el físico atormentado que conocemos, sino un individuo con una dualidad aterradora que involucra a un hermano gemelo caníbal y la absorción de memorias. Albert Einstein no es el abuelo bondadoso de la física moderna, sino un hombre que oculta secretos dimensionales y una naturaleza mucho más agresiva. A ellos se unen personajes como un Richard Feynman narcisista, un Enrico Fermi que esconde una naturaleza no humana, y un Wernher von Braun cuyo pasado nazi se manifiesta en una forma física cibernética y grotesca.
El general Leslie Groves actúa como el hilo conductor militar, intentando contener un grupo de genios que son, en esencia, "científicos locos" con recursos ilimitados. La dinámica entre estos personajes es uno de los puntos fuertes del cómic; Hickman construye una red de conspiraciones, traiciones y alianzas temporales donde la lealtad es un concepto inexistente y la curiosidad científica justifica cualquier atrocidad.
Visualmente, el trabajo de Nick Pitarra es fundamental para establecer el tono de la serie. Su estilo, detallado y ligeramente caricaturesco, recuerda a la estética de Frank Quitely pero con una suciedad y una visceralidad propias. Pitarra es capaz de dibujar tecnología imposible y anatomías deformadas con una precisión que refuerza la sensación de extrañeza del guion. El uso del color por parte de Jordie Bellaire es igualmente magistral, utilizando paletas cromáticas (especialmente el rojo y el azul) para diferenciar realidades, estados mentales o facciones políticas, convirtiendo el color en una herramienta narrativa activa.
A medida que la trama avanza, el alcance de la serie se expande más allá de los laboratorios de Los Álamos. La historia abarca décadas, explorando la carrera espacial no como un logro tecnológico, sino como una invasión y una lucha por el dominio galáctico. Los autores exploran la idea de que el conocimiento es una fuerza corruptora; cuanto más comprenden estos hombres las leyes del universo, más se alejan de la especie a la que supuestamente pertenecen.
En resumen, *Los Proyectos Manhattan* es una sátira oscura sobre el poder, el ego y la ambición desmedida. No es solo un cómic de ciencia ficción o de historia alternativa; es una deconstrucción del mito del "genio" y una mirada cínica a cómo los grandes avances del siglo XX pudieron haber nacido de las mentes más peligrosas del planeta. Es una lectura densa, llena de conceptos de alta ciencia ficción, pero ejecutada con un ritmo frenético y un humor negro que la convierte en una pieza imprescindible del catálogo moderno de Image Comics. Hickman y Pitarra logran crear un universo donde lo imposible ocurre en cada página, recordándonos que, en la búsqueda del saber absoluto, el hombre es capaz de sacrificar su propia humanidad.